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Τρίτη 19 Μαρτίου 2013

Ortodoxia y Romanocatolicismo (el papismo) principales diferencias.

ΑΡΧΙΜΑΝΔΡΙΤΟΥ ΓΕΩΡΓΙΟΥ ΚΑΘΗΓΟΥΜΕΝΟΥ
ΤΗΣ ΙΕΡΑΣ ΜΟΝΗΣ ΟΣΙΟΥ ΓΡΗΓΟΡΙΟΥ ΑΓΙΟΝ ΟΡΟΣ 

Ortodoxia y Romanocatolicismo (el papismo)
principales diferencias.

+Archimandrita Yeorgios
Yérondas del monasterio de San Gregorio
Santo Monte Athos
 
Prólogo

Después de tomar el trono de Roma el nuevo Papa, Benedicto XVI, se anunció el retorno del inicio del Diálogo teológico de Ortodoxos y Romanocatólicos, que a causa del problema de la Unía se había parado en Julio del 2000. Se han hecho varias valoraciones sobre la actitud que mantendrá el nuevo Pontífice frente a serios problemas teológicos que existen y dificultan la apocatástasis o restablecimiento de la unión eclesiástica.
Independientemente de estas valoraciones, los Ortodoxos vemos la apocatástasis de la unión eclesiástica como la vuelta de los Romanocatólicos a “Ortodoxa fe que se entregó en los santos miembros de la Iglesia, una vez para siempre” -de la que nunca deberían haber salido- y de la cual se han cambiado por los dogmas heréticos como el de la primacía del poder del papa, de su infalibidad, del “filioque”, de la creada gracia y muchos más.

Para que se tome conciencia de lo que esperamos del diálogo, que parece va a volver a empezar otra vez, publicamos con algunos cambios la homilía que habíamos hecho en 1998, con el tema de las diferencias básicas de la Iglesia Ortodoxa y el Romanocatolicismo o Papismo, en una ciudad de la província, después de la invitación de su Metropolita, porque se habían presentado casos de proselitismo por parte de los Papistas en perjuicio de los Ortodoxos.
Una característica de la plural época nuestra es el intento de acercamiento de varios pueblos y culturas. En esta dirección se han movido varios representantes de distintas confesiones cristianas o religiones, reuniéndose en ocasiones para tener conversaciones oficiales y no oficiales. Para que sea posible la realización de estos diálogos se buscan en principio puntos comunes entre las partes dialogantes. Por esto en la presente coincidencia histórica quizás se considere paradójica la enumeración de las diferencias entre nuestra santa fe Ortodoxa y el Papismo.
Pero un ligero y frívolo ecumenismo, que desconoce y no acepta las diferencias, aleja en vez de traer más cerca la unión. Para éste ligero y frívolo ecumenismo escribe el padre Dimitru Staniloae: ”Cada cierto tiempo, se crea una gran ilusión sobre la unión, un fácil y simplón entusiasmo, que cree que puede con su calor emocional (sentimentalismo) liquidar la realidad y volver a crearla sin dificultad. Además se crea una mentalidad conciliadora diplomática, que cree que puede conciliar con mutuas cesiones en tesis dogmáticas o situaciones generales, que mantienen las iglesias separadas. Estas dos maneras con las que se afronta la realidad la tergiversan; presentan una elasticidad o una relativización del valor que se da a ciertos artículos de la fe de las iglesias. Esta relativización refleja quizás la muy baja importancia que dan a éstos artículos sobre la fe, algunas organizaciones cristianas en su totalidad o en algunos de sus círculos. Proponen sobre éstos temas, por el entusiasmo o por mentalidad diplomática, intercambios, acuerdos y convenios, justamente porque no tienen nada que perder de lo que ofrecen. Pero éstas conciliaciones presentan un grave y gran peligro para las Iglesias, donde los correspondientes artículos tienen un valor de primera línea. Para éstas Iglesias, estas propuestas de este tipo de intercambio y conciliación equivalen a ataques abiertos.” (Dimitru Staniloae, Para un Ecumenismo Ortodoxo, ediciones Athos, Pireo 1976).
Existe otra razón por la que debemos conocer las diferencias: mantener en estado de alerta y vigilancia la conciencia dogmática de los Ortodoxos.
Vivimos en época de confusión y sincretismo (comparitivismo donde todo vale), de intercristianismo e interreligiosismo que se mezcla y se proyecta por la llamada “Nueva Era o Nuevo Orden”. La tripulación de nuestra Iglesia se infecta.
Recientemente un maestro de la Universidad de Atenas escribía que podía encender una vela al icono de la Panayía, como igual también delante de una estatua de una de las diosas del Hinduismo.
Es un deber imperioso pastoral de los Pastores de nuestra Iglesia que confiesen la Fe Ortodoxa sin conciliación alguna cuando dialogan con los heterodoxos, pero también cuando enseñan al pueblo Ortodoxo, y sobre todo allí donde se confunde, a causa de la ignorancia de las diferencias con los otros dogmas y religiones. Mucho más importante es que enseñen e indiquen las diferencias dogmáticas en las zonas y regiones donde conscientemente e inconscientemente se ejerce el proselitismo. El consejo del Apóstolos Pablo a los obispos y presbíteros de la Iglesia resuena y truena hoy también: “ Cuidad y vigilaros vosotros mismos como viviréis. Cuidad como os comportaréis y enseñaréis a todo el rebaño espiritual, en el cual el Espíritu Santo os puso como obispos para conducir y apacentar a la Iglesia del Señor Dios, la Cuál el mismo Señor adquirió con Su sangre” Hechos 20, 28.
Vamos a por las más interesantes diferencias.

1ª El Estado del Vaticano
El Vaticano es un centro, un palacio con un mecanismo administrativo- sistema de la Romanocatólica-Papista Iglesia y del estado Papista. El Papa es el jefe de la Iglesia Romanocatólica y a la vez el jefe del estado del Vaticano, que dispone de ministros, de economía, antiguamente de ejercito y hoy de policía, diplomacia y cualquier otra cosa que constituye un estado.
Todos conocemos cuantas guerras sangrientas y de larga duración fueron hechas en el pasado por los Papas y sobre todo durante “la lucha o guerra de rodeo” que empezó por el Papa Gregorio VII en 1075 y duró 200 años. La finalidad de estas guerras era la seguridad y la extensión del estado del Vaticano. Hoy también, y a pesar de su empequeñecimiento, el estado del Vaticano se entromete enérgicamente y activamente e impulsa soluciones a favor de sus intereses, con el resultado de graves heridas a otros pueblos y sobre todo Ortodoxos, tal como recientemente en la guerra de Croatas y Musulmanes contra los Ortodoxos Serbios.
El Papa en varios países es representado por el Nuncio, que es su ojo y su oído. En Atenas está el Arzobispo Latino, el Epíscopo Uniata y el Nuncio. Estos oficios papocesáricos se resumen característicamente en lo que dijo el Papa Inocencio III (1198-1216), el más grande de los Papas de la edad media, en su discurso de entronización: “El que tiene la novia es el novio. Pero esta novia (la Iglesia) no se casó con las manos vacías, sino que me ofreció un dote incomparable, es decir, la plenitud de los bienes espirituales y la magnitud de los mundanos, la grandeza y la abundancia de ambos... Como símbolo de los bienes mundanos me dio la Corona, la Mitra por el Sacerdocio, la Corona para el reino y me hizo representante de Aquél que en su prenda y su muslo fue escrito: “Rey de los reinados y Señor de los señores” (Migne, PL217, 665 AB. Y Archimandrita Bilalis, Ortodoxia y Papismo, pág. 155, Atenas). Según la tradición Occidental, el emperador tenía que sostener la brida del caballo papista en los encuentros oficiales, demostrando así su sumisión al Papa.
La coexistencia en la misma persona de la autoridad eclesiástica y política es según la didascalia de nuestro Señor y de los Santos Apóstoles inaceptable. Es conocida la frase del Señor: “Dad al César las que pertenecen al César y a Dios las que pertenecen a Dios” (Marc.12´17). Esta coexistencia, San Nicodemo el Ayiorita la describe así: “mezcla, mixtura inmezclable y bestia alocada” (Pidalion, pág.109). Es señal de terrible mundanización de la Iglesia la confusión y mezcla de las dos autoridades, la espiritual y la mundana, de los dos reinos, el celeste y el terrenal. Así la Iglesia sucumbe a la segunda tentación de Cristo por el diablo, que le pidió que le reverenciara, para darle el poder y autoridad de todos los reinos del mundo. El Señor le contestó: “Al Señor tu Dios reverenciarás y a Él solo adorarás y alabarás” (Mat 4´10). Recordemos al Gran Inquisidor de Dostoyefski. De esta mezcla inmezclable se influencia desfavorablemente y se mundaniza toda la institución de la Iglesia.
Esta diferencia nuestra con el Vaticano es de suma importancia y se tiene que discutir en el diálogo. ¿Como puede la Santa Iglesia Ortodoxa unirse con una Iglesia que es también Estado?
Es digno de mencionar aquí que una cosa es el poder del estado y la otra, por economía, la toma provisional de misión de etnarca para consuelo y apoyo de miembros de la Iglesia que se encuentran en régimen de esclavitud. Nuestra Iglesia siempre en difíciles períodos históricos de esclavitud y represión ponía sobre el Patriarca y el Epíscopo los deberes y obligaciones de Etnarca. Pero el Etnarca tenía una misión distinta que el presidente de la democracia o primer ministro, los cuales se han el se han encargado del poder del estado. El Etnarca es el protector del perseguido y maltratado pueblo Ortodoxo. Es muy conocida la importancia de la misión que cumplieron los Patriarcas Ecuménicos como Etnarcas, no solo de los Elenos Ortodoxos, sino de todos los pueblos Ortodoxos durante el período de la esclavitud Turca, muchos de los cuales pagaron con su sangre su misión, porque fueron maltratados, atormentados y matados por los Turcos, como San Gregorio V´.
Vamos ahora por las otras diferencias teológicas.

El Filioque
Se trata de la conocida adición que añadieron en el Símbolo de la Fe “y del Hijo” sobre el Espíritu Santo. Según esta enseñanza, el Espíritu Santo proviene o procede no sólo del Padre, tal como dice claramente el Señor en el Santo Evangelio, sino también del Hijo. Primero el Gran Fotios y a continuación muchos grandes Padres, como San Gregorio Palamás, San Marcos el Amable y muchos más, estigmatizaron con invencibles argumentos la herejía de esta adición del papismo.
Escribe San Fotios: “El Señor y nuestro Dios dice, el Espíritu, el cual procede del Padre”; en cambio, Padres, esta nueva impiedad e irrespetuosidad dice que: «que el Espíritu procede del hijo también». ¿Quién no va a cerrar los oidos de esta exagerada blasfemia? Ésta es contra los Evangelios, contra los Sínodos, prescinde de los Santos Padres como el Gran Atanasio, el famoso Gregorio el Teólogo, la prenda del reino de la Iglesia, San Basilio el Grande, la boca de oro universal y el océano de la sofía-sabiduría, el verdadero Crisóstomo (Boca de oro); Y porque digo éste o aquél, si va contra conjuntamente todos los santos profetas, apóstoles, jerarcas, mártires y todos los logos soberanos de Cristo, se arma esta voz blasfema y guerreante contra Dios. (Epístola de San Fotios 1,13,16, PG 102, 728D, 729A).
De acuerdo con la didascalia de los santos Padres, esta adición es antievangélica. El Señor, claro y decididamente dice que el Santo Espíritu procede del Padre. El filioque toca y hiere el mismo misterio Trinitario, porque introduce dualidad en la Santa Trinidad y racionaliza el transcedental, hiperlógico Misterio, es decir, intenta acercarlo por la razón a lo racional y no por la fe.
Son característicos los logos que dice al respecto Vl. Losky: “Si en el primer de los casos (el del filioque) la fe busca el concepto para desplazar la apocálipsis revelación sobre el nivel de la filosofía, en el segundo caso (en Ortodoxa Triadología), el concepto busca la realidad de la fe para metamorfosearse (convertirse, transformarse), sobre todo por los misterios de la apocálipsis revelación. Como el dogma de la Trinidad representa la esencia de todo concepto y pensamiento teológico, elevado desde la región que los Padres Elenos llaman “la por excelencia teología”, cada uno comprende que una diferencia sobre este punto esencialísimo, por muy insignificante que parezca a primera vista, tiene un significado decisivo. Se trata de un «filosófico antropomorfismo o humanomorfismo”, el cual no tiene nada de común con el teofánico antropomorfismo de la Biblia. «Por el dogma del filioque, el Dios de los filósofos y de los científicos se introduce en el seno del Dios vivo, toma el lugar el Deus absconditus, el cual Dios puso la oscuridad para esconderse así mismo de los filósofos y científicos. La desconocida ουσία (esencia, sustancia) del Padre, Hijo y del Espíritu Santo, recibe calificaciones positivas. Se hace el objeto de una filosofía natural: Es un `Dios general´ el cual podría ser lo mismo el Dios de Descartes o de Leibnitz o vete a saber de quien, igual el Dios del Voltaire y de los descristianizados deistas del siglo XVIII”. (Vl. Loski, en ”Como icona y semejanza de Dios” pág.78).
Pero Su santidad el Patriarca Ecuménico, hablando en la Universidad de Salónika el 1 de Octubre del 1997, dio e indicó una especial importancia sobre las consecuencias del Filioque en la Eclesiología.
Además esto puede ser importantísimo, porque algunos Ortodoxos y heterodoxos sostienen que Occidente y Oriente expresaban de distinta manera la misma tradición apostólica, como si ésta fuera la tradición Fotiana (de Fotios el Grande). Sólo con la terrible tergiversación de la historia se pueden proyectar este tipo de opiniones y sobre todo adjudicarlas al Gran Fotios, el por excelencia confesor de la Ortodoxia, que poderosamente registró la cacodoxia del Filioque.

3º La Creada Gracia
Cuando en el siglo XIV el monje Occidental Barlaam vino a Bizancio y predicaba como creada gracia la (increada energía) Jaris de Dios, los Ortodoxos, mediante san Gregorio Palamás, demostraron y confesaron increada a la energía divina Jaris.
Esta diferencia es notable y muy importante.
Si la divina Jaris es creada, no puede producirse la zéosis del hombre, es decir, unirse, comulgar y hacerse dios el hombre por la Jaris (el hombre se prepara y la operación la hace la increada energía Jaris). La finalidad de la vida en Cristo, si la divina Jaris es creada, no puede ser la zéosis, sino solamente un mejoramiento moral. Por eso los heréticos Occidentales no hablan de la zéosis como finalidad de la vida del hombre, sino de una mejora moral; debemos hacernos hombres mejores, pero no dioses/as por la (increada energía) Jaris. En consecuencia la Iglesia no puede ser comunión en la zéosis, sino institución que proporciona la justícia o derecho a los hombres de una manera judicial, legislativa y jurisprudencialmente mediante la creada gracia. En definitiva, queda abolida, se suprime la misma verdad de la Iglesia como realidad de la comunión zeantrópina (dioshumana).
En este caso los Misterios de la Iglesia no serían señales de la presencia de Dios en la Iglesia y la comunión con la increada energía Jaris del Dios Trino, sino como si fueran “grifos” que abre la Iglesia y así corre la creada gracia, con la cual esperan los hombres beneficiarse y justificarse jurídicamente. Así también los Misterios se consideran y se toman juridicamente y no eclesioloógicamente. La áskisis ejercicio, ascesis, entrenamiento (espiritual) cae en una gimnasia moral, humanista. El cristiano luchador no puede tomar experiencia de la increada energía Jaris. No contempla lo increado, la luz Tabórea (del monte Tabor en la Metamórfosis de Cristo), sino que se queda aparáclitos (desconsolado) y no amado por la (energía) de la luz Divina, según san Gregorio Palamás. No participa en la doxa-gloria, el esplendor y la realeza del Dios Trino. Así la teología, sin la experiencia de la increada Luz, se convierte en escolástica e intelectual. El hombre se queda encerrado en una cárcel oscura del presente mundo sin abertura y sin presaborear la realeza venidera.
Nuestra Iglesia Ortodoxa con sus grandes Sínodos del siglo XIV confirmó, ratificó la didascalia o enseñanza sobre el discernimiento de οὐσία (usía, esencia, sustancia) y ἐνέργεια (energía) de Dios ambas increadas y sobre Sus increadas Energías y la increada Luz, e hizo de ésto su teología. Proclamó a San Gregorio Palamás como didáscalos, gran maestro incofundible e iluminador de la Iglesia, y anatematizó a los que no aceptan esta enseñanza. Los papistas hasta hoy no han aceptado esta didascalia y muchos hacen la guerra contra San Gregorio Palamás. (Hoy la Iglesia le llama Megadidáscalos, título honorífico que sólo él tiene; la verdad es que Su teología y antropología son insuperables, avanzada por los tiempos de los siglos. Tanto que me atrevo a decir -yo el traductor, paciente incurable pero si curado por San Gregorio Palamás, como también por la psicoterapia Ortodoxa- que si el mundo lo conociera, el 90% de psiquiátricos, psicólogos y psiquiatras sobrarían hoy; es mi propia experiencia.).
Ésta es también una diferencia de importante valor que no se ha discutido en el diálogo y por si misma se impone en discutir en el diálogo. ¿Por qué se supone que tiene que hacerse la unión? ¿Podemos nosotros creer en la increada energía y ellos en creada? Recordemos aquí el logos de San Gregorio el Teólogo contra los guerreantes del espíritu: “Si no es Dios el santo Espíritu que se deifique primero Él y después que deifique a mí que soy del mismo valor que El? (si el Espíritu santo es creado entonces el hombre como creado también es igual que el santo Espíritu). (San Gregorio el Teólogo. Para los que llegaron de Egipto, 1985,tomo 2º pág.142).
Inconmovible fe de la Ortodoxa Iglesia es que la divina Jaris es increada energía del Dios Trinitario y se ve mística e inefablemente en los perfectos y santos como increada Luz, como tabórica Luz. Ésta es la experiencia de la Iglesia, tal como la vivieron los Santos a lo largo de los siglos.
Según San Marcos de Éfeso el Amable: “Nosotros decimos increada a la divina naturaleza, como son también increadas la voluntad y la energía, según los Padres; por otro lado los ortodoxos latinizantes junto con los Latinizantes (los de espíritu francolatino) y con el Tomás (el Aquino) identifican la voluntad con la esencia (sustancia) y sobre la divina energía dicen que es creada, aunque se llama deidad, luz divina y santa inmaterial, Espíritu santo o algo más parecido. Y así las malastutas creaciones creen en deidad creada, en luz divina creada y creado Espíritu santo». (San Marco de Efeso. Epístola hacia todos los Ortodoxos Cristianos que están en toda la tierra y las islas,. En Juan Karmiris los monumentos Dogmáticos y simbólicos de la Iglesia Ortodoxa Católica. Atenas 1960, tomo 1º pág.428)
Experiencias y ejemplos personales de santos yérontas (stárets) contemporáneos como Sofronio y Paisios certifican la verdad y la razón sobre ésto. El bienaventurado yérontas Sofronio Sajarof, ayiorita y fundador del Monasterio de San Juan el Precusor en Essex, en Inglaterra, expresó la experiencia de la Luz increada en sus interesantísimos libros, que escribió y nos los dejó como herencia por agapi-amor (increada energía). (S. Sofronio.- Contemplamos a Dios tal como es./ San Siluan el Athonita./ Sobre la oración etc.)

4º La primacía del poder y la infalibidad
Con la enseñanza del Filioque, sobre “la procedencia del Santo Espíritu también por el Hijo ”se introduce la dualidad (dos principios) en la Santa Trinidad, que constituye διθεΐα (dizeía, doble deidad, dos dioses) y se desprecia el Santo Espíritu (San Fotios). Este desprecio del Santo Espíritu creó un serio vacío en la Iglesia, que alguien debería reemplazar, rellenar. Esto quiso hacerlo un hombre y este hombre es el Papa. Así, lo de por el Santo Espíritu infalible de la Iglesia se traspasa a un hombre “infalible” y gobernante de toda la Iglesia (San Fotios).
Para que no seamos injustos con los romanocatólicos, exponemos a continuación un fragmento de la “Disposición Dogmática sobre la Iglesia”, uno de los libros que contienen las decisiones del IIº Sínodo Vaticano, de la XX sinodo ecuménico como la llaman los Papistas. *(Los Romanocatólicos, como es conocido, no se quedaron en el VIIº Sínod Ecuménicoo, sino que convocaron otros 13. Estos Sínodos son para ellos un gran obstáculo, porque aunque quisieran superar el espíritu escolástico y judicial, no pueden porque están comprometidos por las decisiones de estos pseudosínodos. A esta conclusión llega el estudiante de la “Catequesis de la Iglesia Católica”, que es la última catequesis oficial después del IIº sínodo vaticano, del que aún resuena su espíritu.)
“La Asociación o Cuerpo de los Obispos no tiene poder, si no se encuentra en comunión con el Obispo de Roma, el sucesor de Pedro y la Cabeza de la Asociación, porque permanece intacto y entero el poder de la Primacía sobre todos los pastores y creyentes. Realmente el Obispo de Roma con su axioma como representante de Cristo en la tierra y pastor de toda la Iglesia, tiene plena, superior y universal autoridad y poder dentro de la Iglesia, por lo cual puede siempre ejercer libremente... El Obispo de Roma, como sucesor de Pedro, es la continua y visible autoridad y cimiento de la unidad, tanto de los Obispos como de la multitud de los creyentes. (IIº Sínodo Vaticano, Lumen Gentium).
Citamos algunos fragmentos en relación esto, de la oficial catequesis “de la Iglesia Romanocatólica”: <<La única Iglesia de Cristo... es aquella en la que para su pastoreo, nuestro Salvador, después de su Resurrección, puso al Apóstolos Pedro (ver Juan 21,17) y le confió a él y a los demás Apóstoles la propagación y su gobernación... `Esta Iglesia que se ha compuesto y organizado como sociedad dentro del mundo, existe en la Iglesia Católica, que se gobierna por el sucesor del Apóstolos Pedro y de los obispos que se encuentran en comunión con él... La asociación de obispos ejerce el poder en toda la Iglesia, teniendo como forma oficial el Sínodo Ecuménico...´ `No puede existir Sínodo Ecuménico sino se legaliza o por lo menos no sea aceptado por el sucesor de Pedro´... `Ésto, la infabilidad, la tiene el obispo de Roma, cabeza de la asociación de obispos, gracias a su axioma, en cuanto como primer pastor y maestro de todos los creyentes, que apoya y sostiene la fe a sus hermanos, proclama con acto definitivo una enseñanza relativa a la fe y la moral... `...Para la ordenación regular de un obispo hoy se exige un especial permiso del obispo de Roma, a causa de su cualidad por ser el lazo supremo de comunión entre las Iglesias locales dentro de la una Iglesia y la garantía de sus libertades. (Catequesis de la Iglesia Romanocatólica, Vaticano. Ediciones Cactos, Atenas 1994, pág. 271, 293, 295, 488).
Además es digno de ver que el Papa en textos oficiales no firma como Obispo de Roma, sino como obispo de la Iglesia católica o simplemente con su nombre, por ejemplo Juan-Pablo II. Probablemente se considera a si mismo Super-obispo o como obispo de los obispos.
El dogma de “infalible” se reconoció y se recalcó más en el IIº sínodo Vaticano: “Esta sumisión religiosa de la voluntad y del nus se debe indicar de especial manera como auténtico poder didáctico del Pontífice Romano, aún cuando habla ex cátedra” (igual que antes pág.16)
Se manifiesta con lo anterior que lo infalible del Papa se extendió para cualquier decisión. Es decir, mientras con el Iº sínodo Vaticano sólo los de ex cátedra y con el uso del término definimus (definimos) las decisiones del Papa eran infalibles; En el IIº sínodo Vaticano aparece y expresa que el Papa es infalible, no solo cuando aparece oficialmente sino cuando no es oficial también.
Además se ve claramente de lo anterior, que el sínodo ecuménico se convierte en una pandilla (de carcas, trilleros) de consejeros de los Papas. Lo infalible o inequívoco en la Iglesia Romanocatólica no pertenece al sínodo ecuménico, sino al Papa. ¿Pero quien proclamó al Papa infalible? ¿El falible Sínodo?
De esta manera la primacía sinódica que fue entregada por los Santos Apóstoles, se sustituye por el poder y autoridad papocéntrica. El “infalible” Papa se constituye el centro y la fuente de la unidad de la Iglesia, que significa que la Iglesia tiene necesidad de un hombre para mantener la unidad. Así se aparta y se rebaja la tesis y lugar de Cristo y del Santo Espíritu. Además con el traspaso de lo infalible del Santo Espíritu a la persona del Papa se limita la perspectiva esjatológica de la historia de la Iglesia y se constituye en mundanocrática (gobernada por leyes mundanas, chico bueno, chico malo, eres bueno Dios te quiere, eres malo no te quiere y te castiga, eres malo y tienes dinero, pagas al banco del Vaticano y te salvas; en definitiva, un Dios cambiable cosido a la imagen y semejanza del papa, como las leyes mundanas de comercio, derecho, política y tribunal).
Los ortodoxos con profunda tristeza y como no, con indignación sagrada, leemos las anteriores decisiones. Lo consideramos blasfemia contra el Espíritu Santo. Así comprendemos el duro y filántropo logos del padre Justino Pópovich: “En la historia del género humano existen tres principales caídas: la de Adán, la de Judas y la del Papa”. (Arch. Justino Pópovits, Ortodoxa Iglesia y Ecumenismo, pág. 212)
Semejante lenguaje duro como éste del P. Justino Popovich usó la Ortodoxa Iglesia a través de los siglos. En las pretensiones papistas para la primacía del poder y lo infalible, los Ortodoxos resistieron siempre en la Eclesiología Ortodoxa.
Según Mitrofanis Kritópulos Patriarca de Alejandría: “Nunca se ha oido que un hombre mortal y culpable de miríadas de pecados que se llame cabeza de la Iglesia. Porque aquel también es persona que sufre la muerte. Entonces desde el dia e muere un papa hasta el día de la elección de uno nuevo es necesario que la Iglesia permanezca sin cabeza. Pero tal como exactamente un cuerpo sin cabeza no puede estar vivo y de pie ni un momento, así también la Iglesia sin la cabeza adecuada para ella es imposible que se quede viva ni por unos segundos. Pues la Iglesia necesita de cabeza inmortal, para poder ser siembre viva, energizada, activa y operativa, tal como la cabeza... Cierto es que así de este tipo es la cabeza de la Ortodoxa Iglesia Católica que es el Señor Jesús Cristo, el cual es la cabeza de todos, del cual se compone todo el cuerpo...”
Según Dosizeo de Jerusalén, en la conocida “Confesión” sobre el yugo Turco, la época de esclavitud Turca (1672): “En la Iglesia Católica Ortodoxa, como el hombre es mortal, es imposible que sea cabeza católica (universal, entera) sin principio y fin; ésta cabeza es nuestro Señor Jesús Cristo que gobierna y conduce a través de los santos padres. “
En 1895 el Sínodo del Patriarcado Ecuménico con el Patriarca Anzimos VII, editó una excelente e interesantísima circular hacia el santo clero y su fiel pueblo del trono Patriarcal de Costantinópolis, en contestación a la circular de Papa León 13º, quien dirigiéndose a los gobernantes y los pueblos de la ecumeni (de toda la tierra) y hacia la Iglesia Ortodoxa, los invitaban a acercarse a la Iglesia papista después de que reconocieran lo infalible del papa, la primacía del poder y el poder internacional del papa en toda la Iglesia. Ponemos un fragmento:
“La ortodoxa oriental y católica Iglesia de Cristo, solo al inefablemente humanizado (hecho hombre, encarnado) Hijo y Logos de Dios reconoce como infalible y a ningún otro que exista en la tierra lo reconoce como infalible; más éste mismo apóstol Pedro, del cual se jacta y se cree el papa que es su sucesor, tres veces negó al Señor y dos veces fue recriminado por el apóstol Pablo, ya que no actuaba ortodoxamente sobre la verdad del Evangelio... En cambio la Iglesia Ortodoxa mantiene la fe evangélica pura, no falseada, ``la actual Iglesia Romana papista es la Iglesia de las innovaciones y falsificaciones de los textos de los Padres de la Iglesia y la tergiversación de la misma Divina Escritura y de la decisiones de los Santos Sínodos; por eso razonable y justamente se proscribe y se abdica, puesto que se queda en esta su posición engañosa´´ Dice San Gregorio el Nanciano: “Es elogiable la guerra más grande, sí te separan de la paz de Dios”.
En éste punto me gustaría contestar alguna posible protesta.
Últimamente el Papa de Roma y teólogos Romanocatólicos hablan de vez en cuando de manera halagüeña sobre nuestra Iglesia Ortodoxa y proceden en discursos y manifestaciones filoortodoxas (como amigos). ¿Ha cambiado algo que pueda hacer cambiar nuestra posición frente al Papismo?
Realmente hay personas aisladas Romanocatólicas que con certeza expresan sus posiciones filoortodoxas.
Mientras que la línea y política oficial del Vaticano es distinta. El Vaticano usa el doble lenguaje y doble cara. Cuando se dirige a nosotros usa expresiones de agapi-amor. En cambio cuando se dirige hacia los Romanocatólicos usa sus conocidas antiguas posiciones duras. No debemos olvidar que cada manifestación filoortodoxa no se refiere de ningún modo a la Iglesia Ortodoxa, sino generalmente a la Iglesia Oriental, que para muchos Romanocatólicos se identifica con las comunidades uniatas. (El traductor. Mi experiencia personal se identifica exactamente con lo referido anteriormente. Aquí en las Españas, en las que llevo 30 años, actúan así o peor, son lobos “carcas” que van con piel de cordero; como se les dé un poco de libertad son capaces de llevarte a la hoguera, el espíritu inquisidor lo llevan escondido por dentro, son como las zorras, como cuervos y si te descuidas te sacan los ojos.).
Nos remitimos al texto del bienaventurado profesor de Nuevo Testamento de la escuela teológica de la Universidad de Atenas, Ioanis Panagópulos, que podemos calificarle de todo menos antiecuménico, el cual comentando la circular con el tema de la unión de las Iglesias, que dirigió el 25 de Marzo 1995 el Papa Juan-Pablo II hacia los Romanocatólicos y todos los cristianos dice:
“... para la Iglesia Ortodoxa (la circular) dedica especialmente muchos párrafos (50-61). Mientras que para las otras comunidades cristianas acepta que mantienen algunos datos auténticos de la verdad cristiana y su santidad (10-13); al contrario la Ortodoxa Iglesia se reconoce como Iglesia hermana, el otro “pulmón” del cuerpo de Cristo (54), la cual a pesar de eso se encuentra separada de la Iglesia Romanocatólica o Papista. Se reconoce también directamente la sucesión apostólica y Sus Misterios y se estima sinceramente su riqueza espiritual y litúrgica. Mientras tanto a pesar de ésta cesión, se sobreentiende claramente que la Iglesia Ortodoxa tampoco no contiene plenamente la verdad cristiana, como también igual que las confesiones protestantes, al tiempo que no se introducen en comunión con la sede Romana. La Iglesia Romanocatólica desea y aparece otra vez como fuente y única autenticidad y juez de la eclesiología de todas las comunidades cristianas... La circular retorna con intransigencia e inflexibilidad a las proclamaciones del Decreto sobre Ecumenismo de 2º Sínodo Vaticaneo. Su base principal es: “la comunión de las Iglesias de otras partes con la Iglesia de Roma es condición necesaria para la unión.” La primacía del obispo de Roma está fundamentada en la voluntad de Dios y se entiende como vigilancia sobre la unión eclesiástica, en la transmisión de la fe, en la ceremonia litúrgica y sacramental, en misiones, en el orden canónico y la vida cristiana en general. Solo con la comunión con los sucesores de Pedro se garantiza la plenitud de la una y santa Iglesia católica y apostólica. Cada discusión o conversación para la unidad eclesiástica presupone la aceptación sin condiciones de la primacía del Papa, el cual Dios ha creado ``como perpetuo y visible principio y cimiento de unidad´´. ..
Los creyentes Ortodoxos debemos confesar nuestro pleno desencanto sobre ésta nueva Circular del Papa. Porque ésta percepción tradicional Romanocatólica sobre la Iglesia y la unión, constituyó ya desde el siglo V, la piedra de toque de escándalo a pesar de las discusiones teológicas de 1500 años no llegamos a ningún resultado positivo y naturalmente no llegaremos a ninguno, mientras la Iglesia Romanocatólica insista y permanezca intransigente en la aceptación de la primacía papista. <...> En consecuencia, es pues imperdonable la ingenuidad y sensiblería el hecho que uno sostenga que la nueva circular papista deja abierto el tema de la primacía. La única novedad en este tema es su concesión a los otros y con exigencia y de manera diplomática, para que los demás indiquen todos “su auténtico heroísmo” y “sacrificio de unidad”. Es decir que seamos heroes (Panagópulos, Vaticano y la Unión de las Iglesias Cristianas).
Esta actitud del Vaticano y principalmente la antiortodoxa acción de la Unía obligó al Patriarcado Ecuménico a parar el diálogo con los Romanocatólicos. Es también digno de mencionar que el excelentísimo Patriarca declaró hace unos meses a periodistas austriacos, que las Iglesias Ortodoxas no aceptaron el acuerdo de Balamand, y menos el de la Iglesia de Rumania.
Además entre las dos Iglesias existen muchas otras diferencias, como por ejemplo la enseñanza sobre el purgatorio y la enseñanza sobre nuestra Panayía (Todasanta Virgen), la cual llaman Marioloyía (que es fantasmatología de carcas caídos “tiologos” que escriben lo que les dicta su escolástico orgullo intelectual y espiritual). Proclamando como dogma la concepción sin inseminación de la Panayía la separan del género humano, la hacen una especie de diosa bajada del cielo, cosa que tiene consecuencias gravísimas de la sanación y salvación para la humanidad: si la Virgen tenía otra naturaleza distinta a la humana, entonces el Señor tomando la naturaleza humana de Ella glorificó o hizo la zéosis a otra naturaleza y no a la común fisis (naturaleza) de todos los hombres.
Todas estas diferencias tienen el denominador común del humanocentrismo o antropocentrismo. Fruto del antropocentrismo es el judicial (nomenclatura) y de derecho espíritu de los Romanocatólicos, el cual se ve en el derecho canónico y en muchas instituciones de la Iglesia Occidental.
Un ejemplo claro que confirma lo anterior es la manera en se hace el misterio de la Confesión. El confesor y el confesado entran en dos locutorios, sin que se vea el uno con el otro, y allí se hace una clase de “juicio”, durante el cual el confesado enumera sus pecados y recibe las reprensiones que definen los cánones de la Iglesia Romanocatólica. Para la Iglesia Ortodoxa éste misterio se entiende de otra manera: existe una inmediata relación personal entre el pnevmaticós-guía espiritual, en la cual el pnevmaticos es el padre y el confesado su hijo espiritual, que va a abrir su corazón, contar su dolor, sus pecados, y que toma la adecuada terapia espiritual. (Por el traductor:El Misterio de la Metania Ortodoxa es la auténtica psicoterapia Ortodoxa, y su psicofármaco es la increada energía Jaris de Jristós, el sanador de nuestras psijes y cuerpos, como dice la Divina Litúrgia).
El humanocentrismo de la Iglesia Romanocatólica se ve también en sus continuas innovaciones. Al contrario, la Iglesia Ortodoxa no acepta innovaciones, no añadió nada a lo que nos enseño el Señor y los Santos Apóstoles. Es la verdadera Iglesia por excelencia evangélica y apostólica, esto se expresa también en la vida y en sus instituciones o costumbres las cuales son absolutamente evangélicas y apostólicas.
Todo lo ortodoxo es θεανθρωπωκεντρικό (zeanzropozentrikó, dioshumanocéntrico). Al contrario, todo lo Occidental, sea papista o protestante, ha recibido poco o mucho la influencia del humanocentrismo. Por eso el bienaventurado teólogo y filósofo Ruso Komiakof decía que el papismo y protestantismo son dos caras opuestas de la misma moneda.
Pero también San Nectario de Egina escribía característicamente, comparando la Iglesia Occidental con el Protestantismo: “La única diferencia que existe entre estos dos sistemas es la siguiente: por un lado, en la Iglesia Occidental el átomo o individuo, o sea el Papa, reúne sobre sí mismo muchas personas mudas y no libres (esclavos) que se conforman cada vez a los principios, conductas y actitudes del sobreasentado individuo; por otro lado, en el Protestantismo la Iglesia se asentó y se conjuntó sobre el individuo. El resultado es que la Iglesia Occidental es individuo y nada más. ¿Pero quién puede garantizarnos el mismo parecer, actitud y conducta de todos los Papas? ¿Si cada Papa juzga e interpreta lo correcto como a él le parece y traduce e interpreta la Santa Escritura como él quiere y sentencia como él considera qué es correcto, en qué se diferencia éste de todos los que dogmatizan en la Protestante Iglesia; cuál es la diferencia con los gobernantes? Quizás en los Protestantes cada individuo constituye una Iglesia, en cambio, en su totalidad la Iglesia Papista la constituye un individuo, no siempre el mismo individuo, sino que en cada tiempo uno diferente. (San Nectario, Sínodos Ecuménicos, pág 73.) La esencia es la misma, la atomocratía o individualismo. En el papismo la atomocratía, individualismo del Papa y en el Protestantismo la atomocratía de cada individuo Protestante, donde cada uno es criterio de la verdad.
En la Iglesia Ortodoxa la dioscentricidad-zeantropocentricidad es testificada por todo aquello en que consiste su vida y enseñanza. El arte eclesiástico, la agiografía-iconografía, la arquitectura, la música, etc... Si comparamos una Madona del renacimiento con un icono Bizantino de la Virgen, acreditaremos esta diferencia. La Madona es una mujer bella, en cambio, la Panayía bizantina es un ser humano glorificado. Si comparamos el Templo de San Pedro en Roma con el Templo de Santa Sofía en Constantinopla (Kostantinópolis), comprobaremos cuanto antropocentrismo expresa el Templo de San Pedro, el cual intenta imponerse con el peso de la materia. Al contrario, entrando en la Santa Sofía, uno se siente que sale, que se eleva al cielo. El templo de Santa Sofía no intenta impresionar con su riqueza ni con su materia. Lo mismo ocurre con la música Bizantina eclesiástica, que regocija y eleva al cielo, y no tiene ninguna relación con la polifónica música europea, que simplemente alimenta y agrada el sentimentalismo del hombre.
Por todas estas causas la unión no es cuestión de acuerdo solo en algunos dogmas, sino la aceptación del espíritu ortodoxo, zeantropocéntrico, cristocéntrico, triadocéntrico en los dogmas, en la piedad, en la eclesiología, en el canónico derecho, en la pastoral, en el arte, y en la áskisis (ascesis, ejercicio, entrenamiento).
Para que se haga la verdadera unión, tendríamos, por un lado, que nosotros dimitir de nuestro Ortodoxo zeantropocentrismo-dioshumanocentrismo o los Papistas de su propio humanocentrismo. (Escojan, el Papa o Jesús Cristo). Lo primero es imposible que ocurra por la Jaris (increada energía) de nuestro Señor, porque sería una traición al Evangelio de nuestro Cristo. Lo segundo es difícil que ocurra; pero “los imposibles de los hombres son posibles para Dios” (Lucas 18´27.)
Creemos que tampoco interesa a los no Ortodoxos que nosotros dimitamos de nuestra Ortodoxia. Mientras existe la Ortodoxia, se salva auténtica y no innovada y falsificada fe evangélica, la “que se entregó enteramente a los Santos” (Judas, 3.). Existe testificación de la real comunión de Dios con el hombre; la verdad de la Iglesia como comunión dioshumana-zeantrópina. Además, así los heterodoxos que la perdieron conocen que en alguna parte existe. Tienen esperanza. Quizás alguna vez la busquen aisladamente o colectivamente. La encontrarán y descansarán. Que guardemos esta santa fe no solo para nosotros sino para todos nuestros hermanos heterodoxos y para todo el mundo. La teoría sobre dos pulmones, por los que respira la Iglesia, es decir, del Papismo y la Ortodoxia, no puede ser aceptable por la parte Ortodoxa, porque un pulmón (el Papismo) no actúa ortodoxamente y el pulmón que tiene ahora padece de una enfermedad incurable.
Agradecemos a la Todasanta Trinidad, inicial vivificadora, por Su gran regalo, nuestra Fe Ortodoxa y los respetuosos ancestros, didáscalos, sacerdotes, obispos y padres espirituales que nos enseñaron y entregaron esta Santa Fe.
Confesamos, que no descansaríamos espiritualmente en una Iglesia que en todo sustituye al Zeántropos Cristo por el “infalible” hombre, “papa” o “protestante”.
Creemos que nuestra Iglesia es la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia de Cristo, que tiene la plenitud de la Verdad y de la Jaris (increada energía). Nos entristecemos porque los heterodoxos cristianos no pueden disfrutar de esta plenitud, y sobre todo porque es cierto que intentan algunas veces arrastrar y proselitizan a los Ortodoxos Cristianos en sus comunidades, dónde solo una parcial, separada y tergiversada opinión tienen sobre la verdad. Estimamos el amor que tienen por Cristo y cuantas obras buenas hacen, pero no podemos aceptar que la interpretación que dan al Evangelio de Cristo está de acuerdo con la didascalia de Cristo, de los Santos Apóstoles, los santos Padres y los Santos Regionales y Ecuménicos Sínodos.
Oramos para que el primer Pastor, Cristo, el único infalible Jefe y Cabeza de la Iglesia, que a ellos les conduzca a la Santa Iglesia Ortodoxa, que es la casa paternal de ellos, de la cual una vez se desviaron, y oramos para que a nosotros los Ortodoxos nos ilumine (con su increada Jaris, ya que ellos no la aceptan así) de manera que permanezcamos hasta la muerte fieles a la santa e original (no innovada) Fe nuestra, nos ayude a consolidarnos y a profundizar lo más posible en ella, “hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, en personas perfectas, a la medida que corresponde a la plenitud de Cristo. (Ef. 4´13) Amén.
La Ortodoxia no es una religión, es fe en apocalipsis, revelación. La columna vertebral de la Ortodoxia es kázarsis, iluminación y zéosis, más el discernimiento entre esencia y energía increadas y creadas; es la auténtica psicoterapia y “fe energizada por la agapi-amor” (Gal.5,6), la increada energía amor de Jristós, energizada por la increada energía Jaris (gracia) del Dios Trina. En nuestra Iglesia se sana el hombre físicamente y psíjicamente como dice la divina liturgia, “Jristós el médico de nuestros cuerpos y psijes”, sanación del hombre (Adán) enfermo a causa del obscurecimiento de su nus por el movimiento de la energía maligna de su propia voluntad (Eva) egoísta y orgullosa y del Maligno. “Ven y lo verás”.
SAN GREGORIO PALAMÁS: La Iglesia de Occidente, como es enorme, le pasó lo mismo que al más enorme de los animales, es decir, el elefante, el cual cuando cae no puede levantarse. Pero si esta Iglesia pide ayuda, nosotros todos estamos bien dispuestos y prestos a extender la mano sanadora y salvadora de ayuda. (Logos demostrativos B´1)


Traducido por: x.Xρυσούλας
http://logosortodoxo.wordpress.com/ (Ἱσπανικά)

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