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Δευτέρα 13 Ιανουαρίου 2014

TEOLOGÍA PATRÍSTICA Protopresbítero Juan Romanidis, catedrático de la Universidad

Πατερική Θεολογία
Πρωτοπρ. Ιωάννου Σ. Ρωμανίδου (+) Καθηγητού Πανεπιστημίου
Επιμέλεια – Σχόλια: Μοναχού Δαμασκηνού Αγιορείτου
Μέρος Πρώτον: Στοιχεία Ορθοδόξου ανθρωπολογίας και Θεολογίας
TEOLOGÍA PATRÍSTICA
Protopresbítero Juan Romanidis, catedrático de la Universidad
Supervisión y comentarios: Monje Damasceno, Aghiorita
Primera parte: elementos de la antropología y la Teología. Del 13 a 24
13. El método científico de la Teología y quién es el inspirado por Dios.
14. Sobre religión
15. Sobre las dos fes o creencias
16. Sobre la confesional en el tema de la psique (alma)
17. Sobre los pensamientos y los conceptos al hombre.
18. Cuál es el dogma básico de la Tradición Patrística.
19. Que es la experiencia de la zéosis.
20. Sobre el Eros
21 Sobre terminología, lemas y conceptos en la Teología.
22. Sobre los dos tipos de apocálipsis, revelación.
23. Sobre la objetividad en la investigación y en la Teología.
24. Cuál es la columna vertebral de la Tradición Ortodoxa


13. Η επιστημονική μέθοδος Θεολογίας και ποιος είναι ο θεόπνευστος
13. El método científico de la Teología y quién es el inspirado por Dios.
Ahora bien, tal y como el estudiante que se interesa de la astronomía, lee sus libros sobre ella y luego observa las estrellas en el cielo, y más tarde, cuando crezca y desea estudiarlos mejor y conocerlos de más cerca, se va a la Universidad; por lo tanto, estudia en los telescopios y ve lo que no podía ver a simple vista; lo mismo se hace también a la vida espiritual. El Cristiano que quiere ver, contemplar la doxa (gloria, luz increada) de Dios, debe pasar por ciertas etapas o estadios de experiencias y ascensiones espirituales. Estas etapas, como hemos dicho, son: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. La plenitud del estado de iluminación viene cuando el hombre haya adquirido la incesante oración del corazón o noerá, que actúa, opera en su corazón y se haya convertido, literalmente, Templo del Espíritu Santo.
En la ciencia, en cualquier cienciapositivista”, no existe un correspondiente estado de iluminación, es decir, como una experiencia particular determinante. En las ciencias positivistas sólo existe el correspondiente estado de la zéosis, por supuesto que cumpliendo las analogías. Es decir, igual que el deificado, o sea aquel que se encuentra en un estado de la zéosis, ve, contempla la doxa (gloria, luz increada) de Dios, así también el científico ve el objeto deseado que está estudiando y observando a través de los instrumentos adecuados de su ciencia (por ejemplo, telescopio, microscopio…). Es decir, apenas uno empiece a ocuparse con una ciencia natural, inmediatamente llega a la visión de su objeto en conocimiento y tiene contacto inmediato con este.
Los científicos se inspiran de las cosas que observan. El biólogo de los animales y las plantas que observa; el microbiólogo de los microbios que ve en el microscopio, etc. Por lo tanto, diríamos que microbiólogo es un inspirado-microbiótico, el astrónomo es un astro-inspirado. Es decir, cada uno es inspirado por el objeto de su estudio.
Por lo tanto, el teólogono aquel que consigue un título de teología, sino aquel que se hace digno de ver a Dios-, ¿en correspondencia qué debería ser? Por supuesto θεόπνευστος (zeópnefstos, inspirado por Dios o por inspiración divina). ¿Y quién es el θεόπνευστος (zeópnefstos)? Es aquel quien ha visto, contemplado a Dios (ha visto la luz increada).
Después, aquel que alcanza la iluminación, ¿por qué se llama iluminado? Porque tiene en su interior el Espíritu Santo y le enseña. ¿Y cómo le enseña? Con la oración noerá o del corazón. Es decir, el Espíritu Santo ora en el corazón de él y le enseña y le informa lo que tiene que decir. Un hombre así está informado en cada momento cuál es la voluntad de Dios para cualquier cosa. Por lo tanto, el maestro de su oración es el Espíritu Santo. Es decir, en la Teología, el mismo Dios es también el objeto del esfuerzo de conocimiento del hombre, pero también el maestro de él, que le conduce hacia este conocimiento, es decir, la gnosis increada (conocimiento increado) de Dios, que no es otra cosa que la contemplación de la Luz increada.
También en las ciencias positivistas, uno para llegar allí a dónde quiere llegar, ¿no debe ser enseñado por otro de su ciencia? ¿Sólo de los libros se enseñará o también de científicos vivos y correctos? Por supuesto deberá enseñarse también de científicos correctos. Tendrá que ir a la Universidad y adherirse a un profesor que conoce el objeto que quiere conocer el estudiante; y también adquirir la convicción de que realmente su maestro conoce muchas cosas sobre el objeto que el mismo quiere aprender. Por supuesto que el estudiante conoce que el profesor no lo sabe todo. Esto lo aprende del mismo profesor, quien si es coherente y honesto, deberá revelar a su estudiante con claridad lo que conoce y lo que no, sobre su ciencia. Por lo tanto, el estudiante sobre la ciencia que ha escogido aprende de su profesor lo que aún no es conocido y lo que sí lo es. También aprende el método o los métodos de lograr la gnosis (conocimiento), es decir, el método de investigación; como también cómo discernir de las gnosis conocidas y desconocidas, las útiles y las inútiles; más cómo ampliará la gnosis de su objeto con nuevas investigaciones. Así pues, cuando el profesor es sincero y le informa sobre lo que conoce y lo que no, además le enseña el método de la investigación, entonces el estudiante puede poco a poco progresar sobre su ciencia y convertirse él mismo en especialista, igual que el profesor.
De todo esto uno ve que el método empírico de aprendizaje de una ciencia, en lo que respecta los temas esenciales de la metodología, corresponde plenamente con el método Patrístico de teognosía (conocimiento de Dios), es decir, de la teología. También la iluminación como la zéosis es un estado empírico, a lo que respecta la metodología, y que no tiene nada que ver con la metafísica o el saber filosófico. La instrucción del estado de la iluminación, en lo que respecta la metodología, no difiere de la correspondiente metodología de los estudiantes de cualquiera de las ciencias positivistas. Con el fin de llegar uno al estado de la iluminación, deberá adherirse a un padre espiritual o Yérontas, quien habrá llegado ya en este estado y está dispuesto a enseñarle el método de la teognosía (conocimiento de Dios) o teología y ayudarle en su ascensión espiritual.

14. Περί θρησκείας
14. Sobre religión
Ahora la pregunta es: ¿La religión se identifica sobre la inmortalidad de la ψυχή (psijí) psique, alma, y también de una enseñanza sobre la existencia de Dios para la vida futura? ¿Además, se identifica con la prevalencia de la justicia plena? Es decir, ¿debemos tener religión, porque tiene que haber un Dios justo, quien hará el juicio final de todos los hombres, de modo que sean castigados los injustos al Infierno y los justos (los chicos buenos) al Paraíso? Si la respuesta es sí, entonces existe la religión, por un lado para dominar finalmente la justicia y por otro lado, para que no quede insatisfecho el deseo del hombre por la ευδαιμονία (efdemonía) felicidad, bienestar. Es decir, ¿es posible que el chico bueno no viva una vida feliz después de la muerte? ¡No es posible! Aunque en esta vida ha vivido con injusticia. Es decir, todos estos que han sufrido injusticias o los buenos chicos, ¿es posible que sean reivindicados, justiciados en la vida futura? ¡No es posible! ¿Y no deberán vivir allí una vida agradable y feliz? ¡Por supuesto que sí! ¡Pero para que pase esto, deberá haber una vida después de la muerte, y también un Dios bueno, quien deberá hacer un reparto equitativo! ¿Es así o no? Deberá existir, según la percepción medieval, es decir, la teología occidental.
Sin embargo, en relación con todo esto viene la moderna psicología y lo derrumba todo. Nos dice que todas estas percepciones son psicológicas, porque el hombre tiene el sentido de la justicia en su interior, que es aquello que le exige castigo para los chicos malos y ¡premiar a los buenos! Y como la premiación en esta vida falla, la fantasía humana plantea la idea de que todo esto deberá cumplirse en otra vida; y por eso el hombre débil, como también el hombre aquel que ama la justicia, tiene sentimientos serios de justicia y se convierte en religioso, cree en los dogmas de la religión que sigue. Por estas razones cree, es decir, el dogma al que cree le sirve para su necesidad psicológica para justicia. Estas razones no tienen fundamentos filosóficos o metafísicos, sino sólo psicológicos.
Pero lo correcto del razonamiento anterior es si alguna vez tendrían que prevalecer la justicia y la felicidad para los hombres buenos, deberían prevalecer en esta vida. Porque estos hombres no saben si tendrán otra vida, puesto que los argumentos que nos hemos referido sobre la existencia de la otra vida son claramente psicológicos y no científicos; es decir, no son argumentos que están basados en la experiencia y la metodología científica. Así que estos hombres creen en otra vida después de la muerte simplemente porque así ellos lo quieren creer. Por eso la esencia de la religión de ellos es que existe otra vida que se castiga la injusticia y se premia la justicia.
Así que por estas razones, uno ve hoy en día que hombres serios de Europa y América ya no aceptan estos fundamentos de la religión y muchos científicos han rechazado la religión y se han conducido al agnosticismo, mientras que los correspondientes de Europa oriental al ateísmo. Los últimos años uno encuentra muchos comunistas quienes han abandonado el ateísmo duro del pasado y se han hecho agnósticos. Y desde este aspecto se parecen a los agnósticos de Europa y América. Por otro lado, hay personas religiosas en los países comunistas y en los Estados Unidos que siguen creyendo en la vida después de la muerte, ya que, como hemos explicado, quieren creer pero sin tener argumentos científicos para el sostenimiento de sus convicciones. Esta es la situación general.
Ahora bien, ¿cuál es la posición de la Ortodoxia sobre todo esto? ¿La Ortodoxia es ella también una religión que se preocupa sobre el destino póstumo del hombre? O ¿es una religión que se preocupa por esta vida aquí, que a base de esta será trazada también la otra? Por supuesto que lo segundo. Los Padres explican esta razón con una frase: “En el Hades no hay metania”, es decir, después de la muerte no es posible la metania (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión). Algunos teólogos nuevo-helenos han copiado la metodología de los latinos y de los protestantes y siguiendo a Adamantio Koraí que es el maestro de ellos, se han desviado totalmente de la tradición Patrística de la Ortodoxia.

15. Περί των δύο πίστεων
15. Sobre las dos fes o creencias
En el hombre hay dos fes o creencias. Una es la encefálica (o lo que es lo mismo, del cerebro o diania-mente, intelecto) que es la aceptación lógica, racional de la fe. El hombre acepta algo con la lógica, razón y cree en esto que acepta. Pero ésta no es la fe que da razón al hombre. Cuando la Escritura dice que el hombre sólo con la fe se sana y se salva (Ef. 2,8), no quiere decir simplemente con la aceptación. La otra fe es la del corazón, porque ésta fe no existe en la lógica o razón, es decir, en la diania (mente, intelecto o cerebro), sino en el espacio del corazón (el corazón psicosomático, el centro de nuestra existencia). Esta fe es regalo de Dios, es decir, no la recibirá el hombre si Dios no quiere regalársela, y se llama fe innata. A esta fe a Cristo rogaba que le regalara el padre del joven epiléptico del Evangelio, “Señor ayuda mi falta de fe o incredulidad” (Marc 9,24). Es cierto y claro que él creía, pero con la lógica razón; no tenía la profunda, innata fe, que es regalo de Dios.
Pero la fe innata proviene de la experiencia de la Jaris (gracia, increada energía del Espíritu Santo). Entonces, si es experiencia de la Jaris, ¿qué puede ser para el Ortodoxo la fe innata? Es la oración del corazón o noerá. Por lo tanto, cuando el hombre tiene la oración noerá o del corazón en su corazón, que es la oración del Espíritu Santo, entonces tiene a la vez la fe innata y por la fe, mediante la oración, percibe y ve cosas invisibles. Por eso cuando ocurre este tipo de visión, se llama θεωρία (zeoría, palabra compuesta de Zeó oró, Dios veo).
Esta visión generalmente se realiza de dos τρόπος (tropos, maneras, formas, modos). Una es con la oración del Espíritu Santo en el corazón, cuando el hombre no ha llegado aún en la zéosis (glorificación, expectación y unión con Dios por la Jaris), por lo tanto, ve con la oración. La otra es la zéosis, durante la cual cesa esa misma fe innata, como también la esperanza y queda sólo la ἀγάπη (agapi, amor) hacia Dios, como regalo de Dios. Además eso es lo que quiere decir el apóstol Pablo cuando dice: “Cuando llegue lo perfecto, cesa la esperanza y la fe y queda sólo la ἀγάπη agapi-amor (energía increada)” (1ª Cor. 13, 10-13). Además esta agapi-amor es la zéosis. En la zéosis cesa, queda abolida la gnosis-conocimiento y la profecía, cesa la lengua, que es la oración del corazón y queda sólo la agapi. El apóstol Pablo lo dice muy claro y bellamente, como también los Padres de la Iglesia interpretan muy correctamente estos temas. Toda la Filocalía habla sobre estos temas.
(La Ortodoxía es fe en apocálipsis no es una religión)

16. Περί Απολογητικής στο θέμα της ψυχής
16. Sobre la confesional en el tema de la psique (alma)
El teólogo Ortodoxo no está obligado a proponer y aceptar la existencia de una ψυχή (psijí) psique, alma de los Francos, “tipo Platónica”, porque los Francos siguieron a Platón en el asunto de la psique o alma. Los Padres no siguieron a Platón en estos temas.
Dese el punto de vista de la ciencia moderna, el Ortodoxo no está obligado hacer Apologética, por ejemplo, en cuestión de la inmortalidad de la psique, sobre la existencia de la psique espiritual, como también sobre la epistemología-gnosiología metafísica como hacen los Latinos. Para nada está obligado. De hecho, yo diría esto: más bien, está obligado hacer lo contrario, es decir, no intentar hacer Apologética, en vez de ella simplemente mostrar y proyectar sólo las posiciones patrísticas sobre estos temas.
El Cristianismo apareció en una época que dominaba la idolatría y entre griegos y latinos sobre los temas de la psique dominaban diversos filósofos, Pitagorios, Platónicos, Aristotélicos La mayoría de estas filosofías, que a la vez eran religiones, tenían también seguidores, como el Neoplatonismo que era religión pura. Es cierto que los que quieren salvar a Platón, para que no sea calificado como fundador de religión, dicen que él no tenía un sistema religioso. Pero yo sospecho que el antiguo sistema Platónico era también religioso. Es decir, no sólo el Platonismo era religión, sino el mismo Platón fundó la religión, puesto que incorpora sus convicciones religiosas dentro de su sistema filosófico. Platón no separa su religión de la filosofía.
Para Aristóteles, por supuesto que es difícil para uno sostener algo así, puesto que él no aceptó la inmortalidad personal del hombre. Para Aristóteles el hombre como individuo no es ψυχή (psijí psique, alma), al menos desde este aspecto el Aristotelismo no es religión. Pero desde otro punto de vista el aristotelismo es también religión, porque el mismo Aristóteles creía en los dioses, el mismo era hombre religioso como todos los demás de su época. De hecho, no era ajeno a la fe de la magia, es decir, en la percepción mágica de la religión.

17. Περί των σκέψεων και νοημάτων στον άνθρωπο
17. Sobre los pensamientos y los conceptos al hombre.
¿Cuál es el origen de los pensamientos, conceptos y significados de los seres humanos? Ya desde al filosofía antigua Helénica e incluso hasta hoy en día se habla, si los predicados del pensamiento humano (conceptos, palabras) están predeterminados o es algo que cada uno lo adquiere por separado, es decir, después del nacimiento. Este problema lo vemos claramente que existe en la problemática de Aristóteles.
Luego, durante la Edad Media, este tema se vuelve examinar. Así llegamos a la época de la Ilustración llegando hasta la época contemporánea.
Hoy en día sobre este tema se han ocupado también las ciencias positivistas. Vemos psicólogos, psiquiatras, biólogos, médicos, bioquímicos, etc. investigando el tema de la procedencia y creación de los pensamientos en el hombre, aplicando métodos de investigación empíricos. Además, hoy este tema no es tanto cuestión de procesamiento lógico por los hombres (de los que hacen filosofía o metafísica) o reflexión meditativa, sino de investigación empírica.
Actualmente (1983) se está hablando la cuestión si el lenguaje humano está predeterminado y existe en la naturaleza humana o es adquirido. De la gnosiología o epistemología vemos que cada lengua tiene un crecimiento increíble en el tiempo, por lo que desde un siglo a otro hay diferencias significativas en un idioma. Así que nadie puede estar seguro de que cuando lee textos antiguos, entiende perfectamente estos textos y el vocabulario de aquella época. Es decir, cómo y con qué sentido se utilizaba entonces las palabras concretas.
De este modo uno al comparar el griego antiguo con el griego moderno, ve que hay muchas palabras que por un lado se salvan en el griego moderno, pero hoy estas palabras han cambiado el significado y no tienen el mismo que tenían en la antigüedad. Sin embargo lo que es importante es que los lemas o los términos son muy acostumbrados en Padres de la Iglesia como portadores de conceptos concretos. Por lo tanto, para entender correctamente los Padres, no sólo debemos conocer los términos o lemas que ellos utilizan o utilizaron para hablar y enseñar, sino también entender sus correspondientes significados y conceptos. Y cuando decimos Padres, no sólo damos a entender los del Nuevo Testamento sino también los del Antiguo. Los Padres del Nuevo Testamento se refieren a los Profetas del Antiguo Testamento como los Padres de nuestros Padres; por eso celebramos el Domingo de los Padres Antepasados. Porque el propósito no es sólo saber los términos o lemas de los Padres, sino también los significados que están contenidos en estos.
De toda la tradición Patrística vemos que los Padres recalcan que, el que uno identifique los términos y los conceptos con el mismo Dios, esto es el principio de la idolatría. Y esto porque el Dios no se identifica literalmente con ningún concepto humano. Lo increado de Dios no se expresa literalmente con conceptos, sino fraudulentamente damos nombres a Dios, (por ejemplo, que es bueno, caritativo, bondadoso…). Esto lo sabemos de la experiencia de los Profetas y los Padres, de la experiencia de la zéosis o glorificación y que durante la zéosis los conceptos sobre el Dios cesan, se anulan. En esta experiencia se verifica exactamente este acontecimiento, es decir, ningún concepto creado corresponde a la realidad de Dios. Sobre el Dios no hay absolutamente ninguna identificación ni similitud de los conceptos o nombres con la realidad que es el Dios mismo.
Por esta misma razón durante la experiencia de la zéosis o glorificación se comprueba que el Dios no es ni Mónada o Uno ni Trinidad. Exactamente sobre este tema tenemos buenas descripciones por san Dionisio el Areopaguita y por san Gregorio de Nicea que están de acurdo con todo el resto de los Padres de la Iglesia.

18. Ποιο είναι το βασικό δόγμα της Πατερικής Παραδόσεως
18. Cuál es el dogma básico de la Tradición Patrística.
Existe la opinión de que la Teología que se llama apofática (por reducción o sí a lo que no es) es una filosofía influenciada por los Neoplatónicos. No hay ninguna duda que hay una similitud en la terminología entre Neoplatónicos y los Padres de la Iglesia. También los Neoplatónicos (Plotino y compañía) tienen una teología apofática. Pero aquí hay una diferencia esencial. La característica de los Neoplatónicos es “la éxtasis”, que para los Padres de la Iglesia es una experiencia demoníaca. Dicen que durante “la éxtasis” la parte logística (o racional) de la psique del hombre se sale del espacio, del tiempo y también del pensamiento secuencial y se une supuestamente con lo inalterable o invariable. O sea, dicen los Neoplatónicos que se supera el tiempo y todo lo variable o alterable. Dentro en éste proceso según ellos el cuerpo es algo malo o lo negativo; de todos modos el cuerpo no participa en ésta experiencia de la éxtasis de los Neoplatónicos. Toda la Teología de ellos es restar del limitado pensamiento humano todos los defectos; o sea, liberación de los defectos del pensamiento del hombre, ésta es la fuente de la teología de los Neoplatónicos. Se esfuerzan por liberarse, no de las cosas creadas, sino de las variables o alterables. Y esto porque en el principio o predicado básico y metafísico de ellos no existen este tipo de conceptos como creación de la nada o del cero y existencia increada; es decir, no hay discernimiento entre creado e increado. En cambio, el dogma básico de la teología Cristiana es el preciso discernimiento entre creado e increado, como también que entre lo creado e increado no hay ninguna similitud. Este es el dogma básico, no sólo por parte de la tradición Patrística, sino también de la tradición Hebraica hasta hoy.

19. Τι είναι η εμπειρία της θεώσεως
19. Que es la experiencia de la zéosis.
Pero, también en la tradición Occidental tenemos la teología escolástica medieval, que mezcla y confunde los predicados creado e increado con los predicados variable e invariable (o alterable con inalterable). Ellos identifican los unos con los otros y este tipo de teología de ellos es Aristotélico-Platónica.
Aristóteles habla de móvil-inmóvil (o movimiento estacionario). Dice que existen 49 inmóviles, los cuales son energía pura y no se mueven sobre sí mismos, sino que provocan movimiento a otros. Es decir, mueven los otros por la atracción, tal y como el magnita o imán. La entelequia es aquella que realiza el movimiento en cada lugar que existe. Para ella aquello que está en dinami (potencia) se convierte y se hace energía. Por ejemplo, la semilla del árbol, cuando cae en la tierra y encuentra las condiciones adecuadas de crecimiento, brota y se convierte en energía-árbol. Entonces, cuando es árbol en dinami potencia, aún no se ha perfeccionado, porque no se ha completado el desarrollo en su interior. La finalización o perfeccionamiento de la semilla se consigue cuando se hace árbol.
Pero según Aristóteles existen los móviles-inmóviles que no tienen dentro de sí la dinami potencia, sino que son energía pura por su naturaleza. Sostiene que siempre existían, existirán y mueven todo por la atracción. Cada cosa que se altera o varía de dinami potencia en energía camina hacia su perfección y la fuerza que conduce a éste perfeccionamiento tiene como principio los móviles-inmóviles (movimientos estacionarios). Estas cosas dice Aristóteles.
Por otro lado ahora, vemos en los Neoplatónicos las mismas ideas que Aristóteles sobre éstos temas. Platón por lo que sabemos, no se ocupó sobre éste tema. Pero en los Padres de la Iglesia vemos a san Dionisio el Areopaguita (discípulo de san Pablo) a quién se le acusa, a veces, de Platonizante o Neoplatonizante; pero dice claramente que el Dios no sólo es el Inmóvil que mueve sino que también es movido. Es decir, el Dios no sólo mueve todo, sino que Él mismo también se mueve, o sea, que tiene también un elemento pasivo en su interior. Esto, claro está, lo escribe en contra de los Aristotélicos y los Neoplatónicos. Esto es una gran demostración que san Dionisio el Areopaguita no tenía ninguna relación con los Neoplatónicos, simplemente usa el lenguaje de la época y es normal que lo usen también los Neoplatónicos.
Esta idea pues, que el Dios es sólo “inmóvil móvil” (movimiento estacionario), sino que también es movido, es herejía para Neoplatónicos y Aristotélicos, y significa que los Padres no filosofan y superan el principio de la antífasis contradicción*. Para los Padres la expresión de que el Dios por una parte es inamovible móvil, y por otra también movido, significa que no existen predicados humanos que podamos atribuir a Dios, y si esto se intenta hacer, caemos entonces en contradicciones racionales. Sin embargo, la verdad sobre el Dios no proviene de la filosofía, sino de la experiencia de la zéosis. ¿Por qué? Porque los Padres conocen por su experiencia que los conceptos o significados que usamos sobre Dios se anulan, quedan abolidos y cesan cuando contemplamos o vemos al mismo Dios, es decir, aquella realidad que es el mismo Dios. *(Una ley de la lógica de Aristóteles dice que una cosa no puede ser a la vez su contraria, o sea, algo no puede ser a la vez por ejemplo blanco y negro; será blanco o negro pero no las dos).
Así pues, los conceptos que usamos sobre Dios son sólo los medios para ayudar a alguien a ver, contemplar a Dios. Cuando uno ve a Dios, entonces la fe y la esperanza cesan, se anulan y queda sólo la ἀγάπη (agapi) amor. Esto lo dice claramente San Pablo (1ªCor. 13,13). Es decir, la fe y la esperanza en Dios junto con todo lo relacionado con ellas, sean conceptos o significados, se anulan cuando uno ve a Dios, que es ἡ Ἀγάπη (i Agapi, la amor). Los conceptos y significados se sustituyen entonces por la misma expectación, contemplación del amado. Entonces el hombre se glorifica, es decir, ve a Χριστός (Jristós, Cristo) en δόξα (doxa, gloria, luz increada)), y participa en la doxa gloria increada de Cristo; experimenta y se regocija por la comunión con Dios.
( ἡ Ἀγάπη la agapi-amor es increada energía de la Jaris, el amor interesado convertido en amor desinteresado. Nada tiene que ver con la caridad o banquetes de comida como lo mal traducen, ni ágapes, ni agapitos degenerados).
Los hombres generalmente afrontan a sus semejantes en base a las percepciones que ya están formadas sobre ellos. Al contrario, aquel que contempla a Cristo como cuando la experiencia de la zéosis, es decir, en aquel que se “apocalipta”, se revela el Cristo con Su Zeanzrópina (Divino-humana) fisis-naturaleza glorificada, entonces no puede guardar en su nus ningún concepto, significado u opinión anterior que posiblemente había formado; porque no existe absolutamente nada en la creación material e inmaterial, excepto el cuerpo de Cristo que se asemeje a la increada realidad de la gloria increada del glorificado Cristo tal y como lo ve. No puede describirle, ni hablar sobre Él con objetividad y argumentos. Porque no existen palabras humanas que puedan describir la increada realidad de Cristo, Su divina naturaleza; y esto porque no existe ninguna similitud entre lo creado e increado.
Aquí debemos recalcar lo siguiente: la zéosis de la tradición Cristiana no tiene nada que ver, ni tiene relación con ningún tipo de éxtasis. No tiene que ver sólo con la parte logística o racional de la psique del hombre, porque durante la experiencia de la zéosis participa y está en comunión todo el hombre, o sea, su cuerpo también con todos los sentidos físicos en pleno funcionamiento. El hombre cuando contempla a Cristo en doxa-gloria increada se encuentra en un estado de plena vigilia o alerta. Entonces el hombre no contempla y percibe sólo con su diania (mente, intelecto) sino también con su cuerpo.
Si leéis el libro de Job, veréis allí que se refiere a “la sarx (cuerpo, carne) de Job vio a Dios” (Job 42,5). Es decir, que participaba todo el cuerpo de Job en la percepción y visión en la gloria increada de Dios. Esta es una muy buena tradición Hebraica. En la duración de la glorificación del hombre, o sea, durante la experiencia de esta zéosis, su cuerpo no pierde el contacto con el ambiente. Pero esto bajo la condición de que el hombre por las experiencias anteriores de visiones, contemplaciones se había acostumbrado a ver la gloria increada de Dios. El hombre sólo al principio, durante las primeras experiencias se desorienta y puede hasta cegarse provisionalmente por el excesivo y desorbitado resplandor de la Luz increada, pero sin perder sus sentidos espirituales. Noeramente (espiritualmente) piensa normal, tal y como piensa cada hombre. Sus sentidos físicos del cuerpo puede que sufran una alteración, porque el hombre no está aún acostumbrado a la increada Luz, y puede que provisionalmente quede ciego, como ocurrió a San Pablo, cuando vio por primera vez a Cristo glorificado en el camino hacia Damasco. Entonces no se quedó ciego en el sentido de que se estropearon sus ojos, sino que se cegó, se deslumbró provisionalmente por el desorbitado resplandor de la Luz increada, es decir, la doxa, gloria increada de Cristo. Y cuando recuperó sus sentidos, entonces volvió a ver normalmente; no le ocurrió algún milagro y volvió a ver. Simplemente por un tiempo no veía porque había quedado deslumbrado.
La Luz increada, cuando se ve, es mucho más luminosa en intensidad que la luz del sol y de distinta naturaleza que este. Es la misma Luz increada de la Metamorfosis. Pero esta Luz increada ni siquiera es la luz como la conocemos, comprendemos y concebimos. ¿Por qué? Porque supera y transciende la luz!
El hombre que se encuentra en este estado de glorificación, cuando ha pasado la visión de la Luz, continúa relacionándose con sus semejantes del ambiente cotidiano durante todo el espacio del tiempo que dura esta energía divinizadora o deificante sobre él. Esto lo vemos claramente en la vida de los Santos. Es decir, vemos que este hombre se encuentra en un estado sobrenatural y continúa relacionándose con los demás en su alrededor con la única diferencia que no come, no bebe, no duerme, no hace sus necesidades físicas durante este estado, porque se encuentra en una situación sobrenatural y le mantiene en la vida sólo la energía increada Jaris (gracia) del Espíritu Santo. Entonces si este estado dura cuarenta días y noches, tal y como ocurrió a Moisés en el monte Sinaí (Ex. 34,28-31), este hombre no se cansa, no come, no bebe, no duerme, etc. durante todos estos días. Es decir, está liberado de los pazos (apetitos, pasiones y necesidades biológicas) naturales de su cuerpo. Y así, se convierte en una inhibición de la función del sistema digestivo y del sueño y el hombre se metamorfosea en ángel terrenal. Por lo demás, se comporta como los otros: camina, habla, se relaciona con los demás, puede enseñar etc., y a la vez se encuentra en este estado de zéosis.
En la tradición laica, en los pueblos, sobre todo en el período bajo el imperio Turco en los lugares de Asia Menor, tenemos descripciones que el cura del pueblo se encontró en un estado así durante la Divina Liturgia. Pero continuó leyendo, psalmodeando, haciendo discursos, diciendo oraciones y terminando el culto. ¿Por qué? Porque, por un lado, durante la zéosis cesa la oración del corazón, es decir, la incesante oración noerá, pero por otro lado, eso no quiere decir que cesa para el culto lógico, es decir, la oración lógica que se hace con el cerebro, con la diania (mente, intelecto), no cesa puesto que esta se hace para la catequesis de los demás. Cierto es que para el mismo sacerdote que entra en estado de zéosis durante la Divina Liturgia, ya no necesita la oración lógica, pero hace falta para los que participan en la Divina Liturgia. Así que el sacerdote continúa celebrando la Divina Liturgia y la acaba.
De estas descripciones de la tradición “laica” o seglar, hoy algunos “snob” teólogos o “tiologos” de Universidad se burlan, sin saber que en estos temas la tradición “laica” está en los marcos de las experiencias de iluminación y zéosis, por las que existe detrás una entera tradición Patrística, que nos interpreta y explica teológicamente estos fenómenos.
Así pues, vemos que en estos fenómenos no tenemos ninguna identificación con las éxtasis de los Neoplatónicos y de la Escuela Media Platónica; si tenemos en cuenta lo que dice el mártir y Santo Justino el Filósofo en su interpretación de la Escuela Media Platónica. Porque existe la opinión entre los historiadores de la filosofía que el Platonismo no es una religión sino que se regionaliza con los Neoplatónicos, es decir, de Plotino y sus alumnos.
Si leemos al mártir Justino, allí en el “Diálogo hacia Trifón”, en su inicio describe San Justino que él mismo se hizo discípulo de la filosofía Platónica, cómo encontró un filósofo Platónico, quien se encargó de enseñarle y que esperaba de un momento a otro ver a Dios! Eso significa que el mártir Justino, que vivió mucho antes que la aparición de la filosofía Neoplatónica, se ocupaba de ejercicios espirituales y creía que mediante estos ejercicios de un momento a otro sufriría un éxtasis y así vería a Dios!
Esto demuestra que su maestro no era un simple filósofo, parece ser que era una especie de padre espiritual - guía o gurú diríamos hoy, quien conducía a experiencias religiosas, que para nosotros no son más que experiencias demoníacas. Por los teólogos Hisijastas se hacen grandes conversaciones sobre estos temas. Así vemos a San Gregorio Palamás, acusando las experiencias Platónicas como demoníacas. Hoy como ésta terminología, la palabra “demoníaca”, no suena bien en los oídos de algunos, pueden sustituirla con las palabras “alucinación” o “parapsicológica”, de acuerdo con la terminología de la psicología o parapsicología actual; porque realmente estas cosas de los que buscan la éxtasis son alucinaciones. Sin embargo, para los Padres de la Iglesia todos estos fenómenos son claramente demoníacos.

20. Sobre el Eros
Según los Platónicos, el Dios no tiene eros para el hombre, sino que el hombre hacia Dios. Y según ellos, el eros es una carencia, porque el hombre, dicen, tiene eros hacia algo que le falta. Según sus puntos de vista esto ocurre en todas las secciones, aún hasta en las relaciones de Dios con el hombre. Esta carencia se llama eros en la antigua filosofía Elénica. Este eros lo tiene aquel que no está completo o perfeccionado. Entonces el eros es para el incompleto, imperfecto. La perfección según ellos es katastolí represión o contención del eros. Así sólo el hombre como incompleto tiene eros, en cambio el Dios como completo no tiene eros. El Dios no puede tener eros, porque es perfecto e independiente y por esta causa es el inamovible que mueve.
Por lo tanto, vamos a ver ahora lo que es válido en la tradición Ortodoxa. Allí donde san Dionisio el Aeropaguita dice que el Dios es también movido, dice otra cosa también: que hay algunos que discuten y pelean sobre el tema de si es Dios el eros o la agapi; responde que es la misma cosa. Ellos dicen que no es la misma cosa. Otra cosa es eros y otra es agapi. Así dicen que Dios tiene agapi, pero no tiene eros hacia el hombre, en cambio el hombre tiene eros, pero debe de tener agapi. Sin embargo san Dionisio apelando a su propia experiencia de zéosis o glorificación, concluye que Dios no tiene sólo agapi para el hombre sino eros también. Además dice que para Dios agapi y eros es la misma cosa.
(Por Ieróteo Vlajos, Monasterio Natividad de la Zeotocos, en su libro el “Prósopon (persona, rostro) de la Ortodoxia”: “El Dios es Prósopon y ama al hombre, por eso san Máximo el Confesor siguiendo a san Dionisio el Aeropaguita dice: “Lo divino, los teólogos a veces lo llaman eros y otras agapi, algunas veces erotizado y agapitó (amado). Entonces como existe como eros y amor, se mueve; como erotizado y agapitó (amado), mueve hacia sí mismo todas las cosas receptivas de eros y de agapi”. (O sea el eros y la agapi es el mismo significado las dos palabras, o amor desinteresado, altruista podríamos definirla en castellano, no caridad como está traducido por muchos en Occidente).

21. Περί ορολογίας, ως και περί των ρητών και των νοημάτων στην Θεολογία.
21 Sobre terminología, lemas y conceptos en la Teología.
Los Padres recalcan que todos los términos, lemas y concepciones que tiene el hombre son creaciones de la mente o del intelecto humano; es decir, que no bajan del cielo. El Dios no crea el mismo en los hombres concepciones, ni lemas. Desde ésta perspectiva los Padres con base a la zéosis, subrayan que cada lengua o idioma humano es creación del hombre. El hombre es quien creó la lengua con la que se comunica con su semejante. Lengua divina no existe. Es decir, el Dios no tiene Su propia lengua que la dio al hombre, tampoco el Dios se comunica con los hombres con un lenguaje particular que lo ha dado a los que se comunican con Él. El lenguaje es resultado de las necesidades humanas. Es decir, se formó para servir a las relaciones y necesidades de los hombres.
Entonces el lenguaje no es eso que dice Dante, algunos Protestantes y los “teólogos, tiólogos” Franco medievales, ni esto que dicen los Musulmanes para el Corán que la lengua bajó del cielo e insisten que en el cielo existe el increado Corán etc. Sobre este tema tenemos una conversación que se hizo por san Gregorio de Nicea y los Evnomianos que creían que existe una lengua divina y que Dios la “apocaliptó” reveló a los Profetas. En esta lengua, decían, pertenecen los nombres que el Dios reveló a los Profetas. Entonces los nombres de Dios, decían los Evnomianos, son esencia de Dios y estos nombres, que se refiere la Santa Escritura, son portadores de concepciones o significados que corresponden a la realidad que es el Dios. Una cosa así naturalmente que no ocurre.
De acuerdo con lo anterior, pues, no podemos discernir entre lenguaje o lenguas divinas y humanas. Ni hay formas de discernir entre la palabras que son adecuadas para la Teología y las que no. El único criterio, que se puede utilizar en la terminología es el criterio de la elegancia. Es decir, que existen nombres que no son decentes para utilizarlos sobre Dios, por ejemplo el Dios no es un chulo, en cambio otros son decentes y elegantes y se pueden utilizar cuando uno habla de Dios, como por ejemplo “Dios es Luz”.
En estos contextos o marcos, toda la gnosiología (logos del conocimiento) que es puramente empírica (por experiencia), es algo, que por lo menos para los Ortodoxos y quizás también otros cristianos, es muy útil. Más bien diría uno que la Ortodoxia es demasiado moderna. Porque, cuando los Padres escribían no habían imaginado e intuido que más tarde se desarrollaría una tradición de los Francos, la cual se habría formado por San Agustín. Porque los Padres de Oriente no conocían a Agustín. Pero aquellos que conocieron algo de él, no le dieron mucha importancia, sobre todo en los primeros años. No habían leído a Agustín ni se habían imaginado que se desarrollaría toda una tradición Occidental entre Godos, Francos, Lombardos, Normandos etc., la que tendría como único guía o conductor de la teología a Agustín; quién desgraciadamente abrazó y adoptó la gnosiología (epistemología) del Platonismo, Neoplatonismo y Aristotelismo. Esto significa que la gnosiología de Agustín, o sea, el método de teognosía (conocimiento a Dios) que aplicaba era claramente Aristotélico-Platónica y totalmente distinta de aquella de los Padres de la Iglesia.
Aquello que distingue la Teología de san Agustín del resto de los Padres, es que él acepta la ουσία (usía, esencia) del Platonismo, que son los arquetipos de Platón. Es decir, que todo en el mundo es una copia o calco de unos arquetipos. Ciertamente esto es algo que los Padres lo suspenden y además existe excomunión del cuerpo de la Iglesia de aquellos que aceptan los arquetipos de Platón, porque la aceptación de ellos es una forma de idolatría. (Ver Sinódico de la Ortodoxia). Hoy no sé si existe alguna persona seria que acepte ésta enseñanza.
Entonces, de acuerdo con lo anterior, uno ve que para los Ortodoxos no existe distinción entre secular y religioso en el espacio de la terminología. Es decir, no existen palabras mundanas, seculares y religiosas, sino sólo palabras seculares, que se usan en los conceptos y significados sobre el Dios basta que sean decentes, elegantes y respetuosas.
Por lo tanto, vemos que en el Antiguo Testamento, el Yahvé se describe como una roca. Pero ¿el Dios es roca? Según el espíritu de la filosofía Platónica, uno debería de usar sólo lemas conceptuales, (o sea, para el Dios usar términos sólo con contenido espiritual, no material). Como, por ejemplo nus, diania, logos, hipóstasis, usía (esencia o sustancia), trinidad, uno, etc. Pero vemos que la Santa Escritura utiliza palabras como montaña, roca, agua, río, cielo, solo etc. Es decir, si tomamos el Antiguo Testamento vemos que allí se adjudican muchos nombres sobre el Dios, que no están tomados de la forma y la naturaleza del hombre, sino de la Creación irracional. Por otro lado, la energía increada de Dios se describe como nube, fuego, luz etc. En la tradición Hebrea antes y durante los Profetas se sabía que el Dios no tiene ninguna icona, imagen dentro en la Creación material, es decir, que el hombre no puede hacer ninguna figura de Dios. Cualquier figura de Dios en el Antiguo Testamento se prohíbe. Por eso los hebreos no tenían imágenes-iconas en el A. Testamento.
La única e inalterable icona-imagen de Dios es el Logos de Dios que se humanizó, se hizo hombre, es decir, el Cristo. Otras iconas o imágenes excepto a Cristo no tiene el Dios. El hombre común no es imagen-icona de Dios. Sólo el Θεάνθρωπος (Zeánzropos Dios-hombre) Jesús Cristo es icona-imagen de Dios. Nada, excepto de Cristo (sobre su naturaleza física), no es imagen de Dios en el mundo creado. (Adán se creó como imagen-icona de Jesús Cristo. El hombre no es con exactitud imagen de Dios, sino es imagen-icona de Jesús Cristo).
Entonces como Dios no tiene ninguna similitud o semejanza dentro del cosmos, mundo creado y como en este mundo creado no existen conceptos que se puedan atribuir a Dios e identificarse con Él, por esta razón estamos libres de tomar cualquier concepto y nombre y atribuirlo a Dios, pero de forma apofática (sí a lo que no es). Es decir, que por un lado atribuimos un nombre a Dios y por otro se lo quitamos (Los Padres acostumbran a decir: es y no es). Por ejemplo, decimos que Dios es Luz, pero a la vez hacemos también la reducción que Dios es γνόφος (gnofos, nube invisible, luz que transciende toda la luz). Esto no lo decimos porque Dios no es Luz, sino porque la supera, la transciende, Dios no es restar, sino trascender. Esto se clarificará más abajo. Aquí tenemos una diferencia esencial entre la Teología apofática de los Padres de la Iglesia y la Teología Apofática de los “tiólogos” medievales de Occidente, la que aún existe en sus manuales. Si tomamos los manuales de la dogmática de los “tiólogos” Papistas vemos la siguiente paradoja: dicen que existe un camino por el cual atribuimos nombres a Dios, pero a la vez otro camino de reducción, durante el cual restamos estos nombres no para que no sean atribuidos a Él, sino para limpiar estos nombres de todos sus defectos.
Una cosa así no se encuentra en los Padres de la Iglesia, el método que usan para atribuir nombres a Dios es muy sencillo. Es decir, usan contrastes, ponen y quitan nombres. Pero esta regla o canon derrumba toda la filosofía Aristotélica. Porque los Padres cuando hablan para el Dios anulan la ley de las contradicciones o contrastes de Aristóteles, y a la vez a Dios atribuyen contrastes. *(Una ley de la lógica de Aristóteles dice que una cosa no puede ser a la vez su contraria, o sea, algo no puede ser a la vez por ejemplo blanco y negro; será blanco o negro pero no las dos).
Esto significa que los Padres no aceptan los cánones o reglas de la lógica o racionalidad cuando se ocupan de temas teológicos sobre el Dios. ¿Por qué? Porque las reglas de la lógica, mientras sean válidas, valen sólo para las creaciones de Dios. Para el Dios no son válidos los cánones de racionalidad o de la filosofía. Ningún sistema de la lógica y filosófico se puede aplicar a Dios. (Porque el Logos de Dios es lógico e ilógico, por la sencilla razón que el logos humano que es limitado, por consecuencia no puede llegar al ilimitado e increado Logos de Dios, sino hasta donde le permite su limitación). Para aquellos que creen que por las matemáticas puras pueden caminar hacia Dios, para los Padres son ingenuos. Sencillamente porque entre lo creado e increado no existe ninguna similitud. Lo que vale para lo creado, no es válido para la realidad increada, que es Dios. Porque no existen cánones o leyes de los creados que se puedan aplicar a los increados. (Para el Dios 1+1+1=1 o el infinito multiplicado con cero igual a UNO ∞x0 =1).
Todo lo que dicen los Padres sobre el Dios, no proviene de la meditación filosófica. Es decir, los Padres no se sienten en sus despachos para hacer Teología así de manera escolástica. Porque la meditación en los Padres está prohibida cuando se trata de teologizar. Por eso el único modo sensato para estudiar uno la Santa Escritura no es la meditación, es decir, que intentemos comprender a Dios con la lógica deduciendo y restando, sino con la oración. ¿Pero qué oración? La oración noerá o del corazón. Porque cuando viene al hombre el Espíritu Santo y visita orando en su corazón, entonces el hombre se ilumina, se metamorfosea y es capaz de comprender correctamente los conceptos de la Antigua y la Nueva Escritura, y como está iluminado, puede conducirse hacia la zéosis.
Y si ha llegado a la zéosis, entonces conoce de la misma experiencia de la zéosis lo que significan exactamente los conceptos y los lemas que encuentra en la Santa Escritura. Por lo tanto, aquí llegamos a una clave interpretativa: los conceptos y los lemas que usan los glorificados de la Santa Escritura como también los escritos de los Padres de la Iglesia y de los Santos, son θεόπνευστα (zeópnefsta, inspirados por el Dios, o por la Jaris la increada energía divina), es decir, que ellos tienen la experiencia, sea de la iluminación, sea de la zéosis, y a base de esta experiencia escribieron lo que está escrito por ellos. Es decir, como tienen ésta experiencia, lo que han escrito es θεόπνευστο (zeópnefsto), inspirado por el Dios.

22. Περί των δύο ειδών της αποκαλύψεως
22. Sobre los dos tipos de apocálipsis, revelación.
Por eso tenemos dos tipos de apocalipsis (revelaciones). Tenemos la apocálipsis (revelación) que es la noerá oración o del corazón y tenemos también la otra apocálipsis que se llama zéosis. Es cierto que la segunda apocálipsis que es la zéosis (glorificación, expectación y unión con la energía increada Jaris-Gracia, la acción es de Dios no del hombre). La zéosis es la clave principal con la que comprendemos y concebimos plenamente la apocálipsis o revelación de la iluminación. Por lo tanto, aquí vemos que encontramos una percepción sobre apocálipsis (revelación) y sobre inspiración divina, que es puramente empírica y nada más.
Pero en ésta apocálipsis de zéosis, el Dios no apocalipta, revela palabras, ni una nueva terminología. ¿Por qué? Porque, cuando viene el Espíritu Santo y ora en el corazón del hombre, no ora con nuevas palabras que trae consigo, sino con palabras conocidas dentro del hombre, tomadas de la experiencia humana. Por ejemplo, la bendición u oración que hace el hombre con su lógica, ésta misma oración utiliza el Espíritu Santo, entonces ésta misma oración se hace oración, bendición del corazón. Es decir, dice el hombre o el monje “Jesús Cristo, Señor eléisónme, o ten misericordia, caridad, o compasión de mi” con su cerebro. Ahora cuando viene el Espíritu Santo en su corazón, entonces esta misma frase se convertirá en oración noerá o del corazón, dentro de su corazón. A partir de entonces con ésta frase ya orará su corazón y no su cerebro. Así cuando el Espíritu de Dios ora en el interior del hombre, ora con las mismas palabras que usaba anteriormente este hombre. Por eso tenemos esta tradición de la oración del corazón o noerá, que se hace con salmo o con frases hechas oración. Entonces el mismo salmo o las palabras de la oración, se convierten en bendición y oración del corazón. (Es habitual en los Padres como en todos los Elenos que la oración noerá o del corazón la llamamos también bendición).
Entonces en la experiencia de la iluminación no tenemos ninguna apocálipsis, revelación de nuevas palabras o terminología. Es decir, no podemos decir que vino en los Padres el Espíritu Santo y apocaliptó (reveló) una terminología: Una Esencia y tres Hipostasis o lo consubstancial. Esto no es apocálipsis (revelación), sino una terminología teológica, que se usó por los Padres para afrontar a los heréticos* (erráticos). No es apocálipsis de Dios, puesto que la misma iluminación no es apocalipsis de Dios. Simplemente en el estado de iluminación se hace una unión, conexión con los ya conocidos términos, lemas y concepciones del hombre provenientes de la tradición de la piedad, (es decir, de todo que conoce sobre su fe), los conceptos y significados sea del Antiguo Testamento sea del Nuevo. Pero se utilizan nombres sacados de la experiencia común, de forma que todos puedan comprenderlos.
*(αίρεσις éresis,herejía quiere decir error, errático, engaño, confusión, equivocación, creo que de aquí proviene la palabra error; por desgracia a un Hispano le dices ésta palabra herejía y salta, enseguida lo asocia como algo muy malo, con las hogueras de la inquisición, aprendiendo en la ascesis sabemos que todos caemos en herejías, errores, lo ortodoxo es aceptar y rectificar).
Pero en la zéosis cuando se apocalipta, revela el mismo Dios, todos los términos, lemas y concepciones cesan. Según los Padres de la Iglesia, cuando el hombre teologiza,* lo hace en base de la experiencia que ha cosechado en su interior y en base de la co-testificación del Espíritu Santo en su interior y en base de la experiencia de los que han conseguido la zéosis, que está depositada en la tradición de la Iglesia. En esta Teología, mientras el mismo se encuentra en estado de iluminación, usa como guías conductores a los glorificados, los que llegaron a la zéosis. Es decir, los términos, lemas y conceptos que utilizaron y entregaron en la Iglesia los glorificados que consiguieron la zéosis, fallecidos o también vivos.
*(En la Ortodoxia se prohíbe teologizar, si uno no se encuentra como mínimo en el estado de iluminación. Esta tesis Patrística, la expresó claramente San Gregorio el Teólogo en su conocido escrito contra los Evnomianos.)
Aquí tenemos, pues, la llave de oro de la tradición Patrística. El que teologiza se encuentra en estado de iluminación y teologiza en base de la experiencia entregada de los que alcanzaron la zéosis, (Antiguo y Nuevo Testamento y los textos de los Padres de la Iglesia). Así se explica por qué la más importante oración de la Iglesia son los Psalmos de David. Los Psalmos son el cimiento de la vida Litúrgica de la Iglesia Ortodoxa. Después tenemos las odas, himnos etc., por los que nos habla el apóstol Pablo. Todo esto junto con la infraestructura de la vida Litúrgica, la que instruye y prepara al hombre de manera que llegue al estado de iluminación, mientras haya luchado y se ha catartizado, sanado o limpiado de los pazos. Cuando el hombre llega al estado de iluminación, este hombre usa estas bendiciones, los himnos y las oraciones que escucha en la Iglesia. Es decir, el Espíritu Santo ora en el hombre en estado de iluminación con las oraciones y bendiciones de la tradición Litúrgica. Mientras se encuentra en este estado de iluminación, entonces teologiza. No sólo en base de su experiencia personal, sino también en base de su experiencia por la que co-testifica el Espíritu Santo.
Por lo tanto, en base a esta certeza estudia los escritos de los que consiguieron la zéosis, que están en el Antiguo y Nuevo Testamento, textos Patrísticos, textos Prácticos de los Sínodos de la Iglesia, vidas y logos de los Santos, textos Litúrgicos de la Iglesia, entonces ya puede hacer una buena interpretación o traducción. Y si él mismo tiene la suerte de la experiencia de la zéosis, entonces no sólo puede interpretar correctamente, sino que puede teologizar correctamente y se convierte en teólogo de la Iglesia.
Por lo tanto, existe una diferencia básica de aquel que llegó a la zéosis que es el verdadero teólogo y del teologizante o sea, del que está en el estado de la iluminación, aunque éste tiene un pequeño sabor de la experiencia de la zéosis. Por consiguiente, teologiza el teólogo pero también los teologizantes. Pero al teologizar los teologizantes esto no quiere decir que son teólogos, son aprendices. Teólogo en el sentido estricto de la palabra se convertirá cuando llegue a la zéosis y vea, contemple a Cristo en doxa (gloria, luz increada), donde se le “apocalipta”, revela toda la verdad, tanta como la que puede el hombre conocer en esta vida. Porque el Cristo es la Verdad, la que está en-hipostasis (o persona, base sustancial u subsistencial).
Hasta que uno no consiga la zéosis, simplemente es teologizante, es decir, alumno de la Teología. Graduado de esta teología es el que ha conseguido la zéosis (el glorificado). Hoy, claro está, tenemos los teólogos titulados, aquellos que han sacado el título en una escuela o universidad teológica. Estos se autoproclaman teólogos (para mi, tiólogos), pero no tienen ninguna relación y nada que ver con los verdaderos teólogos de la tradición Patrística. En cuando quién es el verdadero teólogo, si uno utiliza los criterios de apóstol Pablo, como de los Padres de la Iglesia, por ejemplo, de San Simeón el Nuevo Teólogo, entonces verá que la actual Teología moderna Ortodoxa, que está influenciada por la Teología Rusa, no es Teología Patrística, sino una deformación, distorsión, camuflaje de la Teología Patrística, porque se ha escrito por hombres que no tenían las condiciones espirituales referidas anteriormente. Sólo si uno utiliza severa y estrictamente criterios científicos, puede conseguir una objetividad en su investigación y en sus conclusiones.
(Por eso la Ortodoxia no es una religión, sino fe en apocálipsis).

23. Περί αντικειμενικότητος στην έρευνα και στην Θεολογία
23. Sobre la objetividad en la investigación y en la Teología.
¿Pero qué entendemos al decir objetividad en la investigación? En las ciencias positivistas la objetividad se adquiere con la observación y el análisis. Por ejemplo, ¿cómo sabemos que existen más o menos 100.000 genes dentro de una célula? Los hemos observado con un microscopio electrónico, los hemos fotografiado y contado.46
46. Todo esto se ha dicho en año 1983. Desde entonces hasta hoy se han hecho enormes progresos sobre este tema.
Lo mismo se hace en la astronomía, es decir, al macrocosmos. Antes del 1936 todos los astrónomos creían que hay un solo galaxia. ¡Pero hoy con los radiotelescopios, los astrónomos conocen que hay por lo menos 100 millones de galaxias en el universo! Es decir, uno ve y confirma por la experiencia de la observación. Esta objetividad que existe en las ciencias positivistas y que proviene de la observación, la experimentación y la medición es la columna vertebral de las ciencias positivistas. La característica particular de la objetividad de las ciencias positivistas es repetitividad del experimento, la reproducción y la verificación del resultado. Es decir, muchos científicos en distintas partes del mundo pueden paralelamente certificar aquello que algún compañero de ellos ha descubierto primero. Es decir, que el conocimiento científico recibe la confirmación y la redefinición de otros investigadores en distinto lugar y tiempo. Por lo tanto, el testimonio de muchos científicos de renombre es lo que crea y define la objetividad de las ciencias positivistas.
Ahora en la Teología Patrística, ¿qué puede ser objetivo y cuánto puede variar de la objetividad? Diferentes teologías que se utilizan actualmente en la Ortodoxia, son simplemente estimaciones sobre lo qué es la Tradición Patrística. Son cálculos subjetivos. ¿Pero cómo un teólogo actual puede lograr la objetividad en su Teología? Porque el problema es el siguiente: Debido a que el teólogo tiene la fe ortodoxa desde niño, por costumbre acepta como dada la verdad de su fe. Es decir, como es Cristiano Ortodoxo, cree de antemano, acepta y cree como verdadera la enseñanza de Cristo, acepta como verdadera la enseñanza de los Padres y las decisiones de los Sínodos Ecuménicos y las Locales, etc. Por lo tanto, un teólogo moderno Ortodoxo, ¿cómo bajo de estas condiciones puede adquirir objetividad en su método teológico? Este es el principal problema actualmente.
  
24. Ποια είναι η ραχοκοκκαλιά της Ορθοδόξου Παραδόσεως
24. Cuál es la columna vertebral de la Tradición Ortodoxa
Lo que ocurre es que tenemos en las manos un tesoro, la Teología de la Tradición Ortodoxa, que es el resultado y culminación de siglos de experiencia que se repiten, renuevan y describen de los hombres deificados o glorificados de cada época. Tenemos las experiencias de los Patriarcas, los Profetas, y después las de los Apóstoles, que las llamamos zéosis o glorificación. Se glorifica el Profeta, significa que ve, contempla la doxa (gloria, luz increada) de Dios. Se glorifica el Apóstol significa que contempla la doxa increada de Cristo. Viendo el Apóstol la doxa de Cristo comprueba de su propia experiencia que la doxa de Él en el Nuevo Testamento es la doxa de Dios del Antiguo Testamento. Por lo tanto, el Cristo es el Yahvé y el Eloim del Antiguo Testamento.
En cuando a lo que es el Espíritu Santocomo en el Antiguo Testamento no está claro- se comprueba por la experiencia de los Apóstoles. Porque en ellos tenemos la repetición de la experiencia de los Profetas, pero con la diferencia que ahora al Yahvé del Antiguo Testamento se ha añadido la naturaleza humana de Cristo. Porque los Apóstoles fueron glorificados o deificados después de la Encarnación y los tres notables parcialmente durante la Metamorfosis en el Monte Tabor; pero todos plenamente durante el Pentecostés, donde alcanzaron el punto más alto que puede llegar un hombre en esta vida.
Después de los Apóstoles tenemos las experiencias de los deificados o glorificados que son los Padres de la Iglesia, también los Santos que llegaron a la zéosis. Esta sucesión de la experiencia de la zéosis está y continúa hasta hoy 48. Esta experiencia de la zéosis, pues, es la columna vertebral de la tradición Ortodoxa y también el cimiento de los Sínodos Ecuménicos y Locales, del Derecho Canónico de la Iglesia y vida Litúrgica de ella hasta hoy.
48. En las últimas décadas en la Iglesia ha habido muchos santos deificados, entre ellos los conocidos: Yérontas Paisios el Aghiorita, Padre Sofronio de Essex y AGhiorita, Yérontas y ahora Santo Porfirios, Yérontas Jacobo de la isla de Evia, Yérontas José de las Cuevas, Yérontas Efren de Catunakia Athos…
Así pues, si un teólogo Ortodoxo se sostiene en esta Tradición, es decir, se convierte en estudioso de la Tradición Patrística, y, si el mismo pasa a través de la catarsis y la iluminación, llega a la zéosis, no sólo para entender, sino el mismo también comprobar en Espíritu Santo la verdad de esta Tradición, sólo entonces podemos decir que logra la objetividad de su método empírico.
Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com (en español).


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