«Καταδικασμένοι
νά εἶναι ἀθάνατοι». Ἅγιος Ἰουστῖνος
Πόποβιτς
«Condenados a ser
inmortales». Por san Justino Popovits
Los
hombres condenaron a Dios a la muerte; pero el Dios por Su
Resurrección “condena” a los hombres a la inmortalidad. Por sus
golpes les recompensa con abrazos; por sus insultos con bendiciones;
por la muerte la inmortalidad. Nunca los hombres mostraron tanto odio
hacia el Dios, que cuando Le crucificaron; y nunca el Dios ha
mostrado tanta agapi (amor, energía increada) hacia los hombres, que
cuando resucitó. Los hombres querían hacer el Dios mortal, pero el
Dios por Su Resurrección los convirtió en hombres inmortales.
Resucitó el Dios crucificado y mató la muerte. La muerte
esencialmente ya no existe. La inmortalidad inundó al hombre y todos
sus mundos. Por la Resurrección del Θεάνθρωπος
(zeánzropos, Dios y hombre) la naturaleza humana fue conducida
irrevocablemente al camino de la inmortalidad, y se ha convertido
terrible para misma muerte. Porque antes
de la
Resurrección de
Cristo la muerte
era terrible para
el hombre, pero
después de
la Resurrección se ha
convertido el hombre terrible para la muerte. Si el hombre vive por
la fe en el Resucitado Θεάνθρωπος
(zeánzropos, Dios y hombre), vive por encima de la muerte.
