El
tercer
Domingo
de
cuaresma,
nuestra
Iglesia
proyecta a sus creyentes la Cruz del Señor.
Según el santoral: “Como
con el ayuno de cuarenta días de una manera nos crucificamos y con
la mortificación de los pazos nos viene un sentimiento de amargura,
tenemos un sentimiento que lo crea la acedia y el agotamiento,
entonces se presenta ante nosotros la honorífica y vivificante Cruz,
como recreación y sustento nuestro, y como un recuerdo y consuelo de
la Pasión de nuestro Señor Jesús Cristo: si nuestro Dios fue
crucificado para nosotros,¿cuánto tenemos que hacer nosotros por Su
Jaris? Nos aliviamos, pues, por los sufrimientos soberanos y con el
recuerdo y esperanza de la doxa (gloria, luz de luces increada) que
vino a través de la Cruz”.
Y realmente es una oportunidad más que ofrece
la
Iglesia
para
que
reflexionemos
sobre el gran misterio del Sacrificio de nuestro Señor por la Cruz.
Την
τριτη Κυριακή των Νηστειών η Εκκλησία
μας προβάλλει στους πιστούς της τον
Σταυρό του Κυρίου. Κατά το συναξάρι της
ημέρας:
